martes, 20 de enero de 2015

MY ONLY EXCEPTION EPISODE 2

Episode 2

Las últimas dos semanas habían transcurrido en completa normalidad para Kim Jaejoong, o al menos eso era lo que él quería creer. Gabrielle se había obsesionado tanto con la idea romántica de ver a su tío y al Dr. Changmin juntos, que no pasaba un sólo minuto del día en el no mencionara al doctorcito o recordara sus miles de virtudes. Si de algo estaba convencido Jaejoong, era que su sobrina había logrado contagiar, en una menor intensidad, a su hermana Jinhee con esta idea de relacionarlo románticamente con Changmin y tal vez por este motivo entre otros que daban vueltas en su cabeza, había mantenido la tarjeta de presentación del médico oculta en uno de los compartimentos de su billetera. El compositor estaba seguro de que en otras circunstancias habría salido con el médico sin dudarlo, quizá a alguno de los famosos pub’s de la ciudad a tomar un par de cervezas, se habría acostado con él y ya no recordaría ni su nombre, sin embargo, Changmin lo hacía sentirse extraño y hasta vulnerable, sensaciones extrañas a su persona y las cuales prefería evitar.

—Ten — dijo Park Yoochun, extendiéndole una botella de agua a Jaejoong— Luces terrible, ¿mala noche? — preguntó sentándose junto a él y frente a una de las consolas del estudio. Jaejoong bufó y tomó la botella de agua que el castaño le brindaba.

—No he dormido bien últimamente — le dio un sorbo a la botella de agua.

— ¿Daniel? — el rubio negó.

—No he estado con él en un mes, además a estas alturas debe odiarme, no respondí ninguna de sus llamadas ni ninguno sus mensajes. — respondió sin verdadero interés.

—Pensé que eran novios. — Jaejoong negó.

—Daniel solo es… — buscó un término adecuado para referirse al modelo. — mi “pareja sexual” más recurrente.

— Yoochun sonrió ante la selección de palabras usadas por su amigo y luego negó.

—Me alegra saber eso, porque Daniel me recuerda a un vampiro — hizo una mueca de terror. Jaejoong suspiró con pesadez.

—Gabrielle piensa lo mismo.

—Tu sobrina es una niña inteligente — dijo encogiéndose de hombros, mientras el rubio consultaba su reloj.

—Vaya que lo es…—  consultó su reloj de pulsera — Otra vez se les hizo tarde a los chicos de la banda.

—Michael y sus amigos son una partida de irresponsables, deberías quejarte con la disquera. —Jaejoong asintió.

—Debería, pero justo por eso le pedí a Andres que viniera.

— ¿Te refieres al tipo del pub? — Jaejoong asintió.

—Quiero grabar un par de demos y enviarlos a la disquera, ese hombre tiene talento y estoy seguro que conseguirá un contrato discográfico fácilmente— señaló. Si por algo se caracterizaba Jaejoong como productor, era por su imprevisibilidad y olfato para descubrir nuevos talentos. Había escuchado cantar a Andres un par de noches atrás, cuando él y Yoochun salieron a un pub por un par de cervezas después de una larga y tortuosa tarde con Michael y su banda. 

—No lo dudo, Rey Midas — Jaejoong rio ante el comentario.

Esperaron una media hora más hasta que la alta silueta de Andres ingresó al estudio. Llevaba colgado a su espalda un estuche de guitarra, se acercó a Jaejoong primeramente y le estrechó la mano.

—Me alegra que hayas podido venir Andres, ¿recuerdas a Yoochun? — saludó Jaejoong

—Sí, pero no nos conocemos formalmente, Andres Tyler— dijo extendiéndole su mano derecha. Yoochun estrechó la mano del recién llegado sintiéndose algo cohibido por lo alto que era, de hecho podría jurar que era casi los dos metros.

—Park Yoochun.

—Bien, ahora que todos nos conocemos, pongámonos a trabajar, me gustaría que grabáramos primero la canción que estabas cantando en el pub la otra noche. — Andres frunció los labios. — ¿qué ocurre?

—Preferiría cantar otra cosa, esa canción es algo que prefiero dejar en el anonimato.

—Pero esa canción es… un éxito asegurado.

—Tal vez, pero no quiero ganar dinero con ella, la escribí para alguien que me hizo mucho daño y prefiero no cantarla, al menos no profesionalmente. —Jaejoong suspiró, pero luego asintió.

—Bien, como quieras — dijo consecuente. — Deja tus cosas en algún lugar y entra en esa cabina de allá, Yoochun te dará un par de indicaciones y te ayudará a instalar tu guitarra, mientras yo controlo que todo suene bien desde aquí, ¿alguna pregunta?

— ¿Qué ganas con todo esto? — preguntó serio Tyler.

—Convertirte en una estrella, cumplir tus sueños de fama y obtener un cantante de verdad para la industria de la música. — dijo viendo a los ojos a Tyler.

—Si te refieres a que debo venderle mi alma al diablo por un contrato discográfico, me iré ahora mismo. — Jaejoong enarcó una ceja y Yoochun soltó una carcajada.

—Chun, contrólate por favor — pidió Jaejoong sosegado, ante la mirada seria del cantante.

—Lo siento, es sólo que fue una frase graciosa Andres, considerando la forma en que Jae y tú andan vestidos.

—Ignóralo Andres, cortó su cabello hace poco y aun  no supera el trauma. — Yoochun rodó los ojos.

—No me gustan las bromas ni perder el tiempo Kim.

—Ni a mi… — se le quedó viendo pensativo al cantante — debemos cambiar tu nombre por uno menos brusco.

— ¿Qué tiene de malo Andres Tyler?

— ¿Que suena como el nombre de un asesino? — cuestionó a modo de respuesta Yoochun y Andres clavó sus penetrantes y azulados ojos en él.

—Yoochun tiene razón Andres, en ésta industria cosas tan insignificantes como un nombre inadecuado puede cerrarte muchas puertas. ¿Tienes algún apodo?

—Andy — respondió.

—Andy Tyler, está mejor, pero sigue siendo agresivo.

—Podría llamarse “Andy Black”  ya que viste todo de negro — comentó Yoochun.

—Andy Black, Andy…Black… — Jaejoong sonrió complacido — me gusta cómo se escucha ¿tú qué opinas Andres?

—No me desagrada.

—Perfecto, desde este momento serás “Andy Black” — bautizó Jaejoong.

—Genial…

—Vamos a la cabina, ese es el mejor lugar para descargar sentimientos Andy — indicó Yoochun guiándolo hasta la cabina de grabación, ayudándolo a instalar la guitarra y dándole un par de indicaciones antes de comenzar a grabar.

Jaejoong impidió que alguien distinto a Yoochun o él mismo ingresara al estudio mientras registraban la voz de Andres, por lo que Michael y su banda tuvieron simplemente que marcharse tras la cancelación de su sesión de grabación programada para esa misma tarde. Jaejoong centró toda su atención y talento en su denominado “Andy Black Project”, el cual presentaría a la disquera en cuanto todo estuviese listo.


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Ya por la noche y tras llegar a casa después de un productivo día de trabajo, Jaejoong se instaló frente al televisor de plasma en compañía de Gabrielle, quien se acurrucó a uno de los costados del mayor mientras veían por enésima vez “Frozen”.  En la mañana, Jinhee había recibido la sorpresiva llamada de la editora en jefe de la revista Vogue París, quien solicitó sus servicios como maquillista profesional para que se encargara del maquillaje de las modelos durante la sesión de fotos que realizarían en Londres, una oportunidad soñada que aceptó enseguida, pero ya dudaba si había sido una buena idea aceptar el ofrecimiento sin saber antes que debía viajar a Londres y permanecer lejos de su hija durante tres largos días.

—Jinhee, Gabrielle y yo estaremos bien, no es la primera vez que nos quedamos solos — señaló Jaejoong, restándole importancia al asunto para convencer a su hermana.

—Lo sé, pero las otras veces solo han sido una par de horas y estamos hablando de dejarlos solos por tres días Jae, ¿qué pasará con tu trabajo?

—Puedo ir a trabajar con tío Jae, mami.

— ¿Lo ves Jin? Gabrielle y yo estaremos bien.

— ¿Jae, seguro que no te importa?

—Claro que no, sabes que amo cuidar a este duende —Jinhee suspiró.

—Serán tres días Jae — recordó tratando de hacer cambiar de opinión a su hermano menor. 

—Perfecto, Gabrielle y yo tendremos mucho tiempo para hacer cosas divertidas.

— ¡Sí! — gritó eufórica la niña.

—Sin dulces Jae — advirtió la rubia.

—Buuu mami, arruinas la diversión.

—Lo siento, pero ninguno de los dos comerá dulces sin mi supervisión. — Jaejoong rodó los ojos.

—Pero me gustan los caramelos de naranja mami y tío Jae tiene una bolsa gigante de ellos en su habitación — delató.

— ¿Jae eso es cierto?

—Claro que no Jin, no estoy loco.

—Mami tu hermano está mintiendo, yo los vi.

— ¡Jae, teníamos un acuerdo!

—Lo sé, pero me ayudan a controlar mi ansiedad y por lo tanto a fumar menos —Jinhee suspiró.

—Bien, pero no le des más de uno al día a Gabrielle o tendrás que bajarla del techo.

—Lo sé…

— Ya deja de decir “lo sé” me pones nerviosa — Jaejoong sonrió

—Todo estará bien, Gabrielle y yo no organizaremos ninguna fiesta alocada ni le prenderemos fuego a la casa Jin.

—Jae, esas bromas solo me ponen más nerviosa — el rubio rodó los ojos, se paró del sofá y le dio un fuerte abrazo a su hermana.

— Tranquila Jin, cuidaré a Gabrielle y todo estará bien, así que confía en mí ¿de acuerdo?

—Confío en ti Jae, pero Gabrielle es…

—Una buena niña, que te ama y quiere verte feliz.

—Sí mami, me gusta verte sonreír — dijo con su dulce voz, parada en el sofá.

—Gabrielle, debo irme a Londres por unos días y te quedarás con Jae, así que te suplico que seas una buena niña y te portes bien, ¿sí?

—Sí  mami.

— ¿Me lo prometes?

—Lo prometo mami.

—Genial — sonrió — no puedo creer que trabajaré para Vogue Paris, es casi irreal. — Jaejoong le dio un beso en la mejilla.

—Eres increíble y espero poder cubrir tus honorarios cuando debas maquillar a mi nuevo prospecto.

— ¿Changmin usa maquillaje, tío?

—No estoy hablando de Changmin, Gabrielle sino de “Andy Black”  estamos desarrollando una imagen muy excéntrica para él.

—Sabes que amo participar de tus proyectos Jae, lo haré gratis. — Jaejoong negó.

—Nop, esta vez es algo grande, este chico tiene mucho talento y los ejecutivos de la disquera están  muy  interesados en él después de escuchar el demo que les envié en la tarde.

—Será un placer ayudarte hermano, espero conocer pronto a tu talentoso “Andy Black”

—Debe ser feo — comentó Gabrielle cruzándose de brazos, No le gustaba que su madre hablara de hombres o posibles parejas, para ella Jinhee era solo suya y no quería compartirla con nadie a excepción de su tío.

—No en realidad princesa, Andres es apuesto, reservado y muy disciplinado.

—Tu prototipo de estrella ideal — agrego Jinhee.

—Exacto — suspiró — ¿Cuándo te irás a Londres? —Jinhee bajó la mirada y se mordió los labios.

—Mañana… — murmuró. Jaejoong asintió pensativo.

—Bien, entonces deberías comenzar a empacar tus cosas para que no te agarren las prisas, haré algunas llamadas y arreglaré todo para que mis horarios coincidan con los de Gabrielle. — Jinhee escuchó a su hermano y la seguridad con la que hablaba y sonrió agradecida.

—Gracias Jae, no sé ¿qué haría sin ti?

—No hago nada que tú misma no harías por mí, querida, ahora ve a empacar. — la rubia asintió y le dio un beso en la mejilla a su hermano.

— ¿Puedo ayudarte mami?

—Claro amor — respondió y madre e hija fueron a empacar, mientras Jaejoong llamaba a Yoochun, para coordinar los horarios de las próximas reacciones.

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Al día siguiente Jinhee partió a Londres muy temprano y con el corazón en la mano, era la primera vez que se separaba de su pequeña durante tanto tiempo. Confiaba plenamente en su hermano para cuidarla, pero ella era su pequeña, su bebé y dejarla en Dublín era tal vez una de las cosas más difíciles que había hecho desde que se convirtiera en madre.
Jaejoong por su parte había logrado pasar la reunión con los ejecutivos de la disquera para la tarde, lo que le permitió pasar por Gabrielle al jardín de niños y llevarla con él al estudio, donde Yoochun cuidó de ella mientras él cumplía con sus obligaciones. Luego de un ajetreado día de trabajo el compositor estaba satisfecho, pues todo había resultado según lo planeado y con eso pudo tranquilizar Jinhee, quien apenas pisó suelo londinense comenzó a llamarlo corroborando a cada hora que todo estuviese bien con su hija.

—Creo que arrojaré el teléfono por la ventana si tu madre vuelve a llamarme… — comentó mientras conducía su auto camino a casa tras terminar su reunión.

—Tío… ¿Por qué no llamas a Changmin?

—Gabrielle, ya hemos hablado de ese tema y no lo voy a llamar — sentenció. La pequeña hizo un puchero. — ¿Quieres ir a comer a algún lugar o prefieres que te prepare algo cuando lleguemos a casa?

—Quiero macarrones con queso.

—Genial. — respondió, prestando atención al camino.

Gabrielle se mantuvo pensativa durante el resto del camino a casa, ideando en su pequeña cabeza cómo hacer que su tío saliera con Changmin.
Ambos degustaron de un gran plato de macarrones con queso mientras se tomaban un par de fotos y videos para enviárselos a Jinhee, quien no dejaba de preguntar si todo estaba bien o si ya habían comido algo nutritivo.
Luego de cenar, Gabrielle subió a su habitación mientras Jaejoong se encargó de lavar los platos utilizados y cuando hubo terminado se dirigió a la sala y se puso a revisar su teléfono descubriendo varios mensajes de Daniel, por lo que decidió que debía llamar a su “pareja sexual recurrente” y mantenerlo satisfecho.  Jaejoong hablaba animadamente por teléfono sin saber que era observado por Gabrielle desde la planta alta de la casa.

—Lo sé, pero no puedo salir esta noche contigo precioso —escuchó que le decía a la personal al otro lado de la línea, por lo que decidida, puso en marcha su plan para hacer venir a Changmin a casa — por supuesto, me encantaría traerte a casa, pero ya conoces las reglas, te veré la próxima vez que vengas a la Dublín, adiós bonito
— se despidió Jaejoong colgando el teléfono.

—Tío… — llamó débil empezando a toser, acercándose a Jaejoong, quien enseguida la miró. — no… no… me siento bien… — logró decir en medio de la intensa y sofocante tos.

—Oh cariño — fue con ella e instintivamente verificó la temperatura de su frente. Gabrielle hizo su  respiración entrecortada, tratando de coger bocanadas de aire.

—No puedo… respirar…. — dijo tosiendo seguidamente

— ¡¿Qué?! Oh por Dios, no… — dijo alarmado tratando de pensar en lo que debía hacer — tranquila cariño… trata de relajarte… te llevaré al hospital…— la niña negó frenética.

—Quiero a mi mami… — gimoteó.

—Cariño tu mami no puede venir ahora, pero yo estoy contigo — y recordó la tarjeta de Changmin que había guardado en su billetera y enseguida la buscó desesperado — Aquí esta, tranquila bebé, pronto estarás bien, llamaré a Changmin y él sabrá que hacer… —marcó rápido el número y esperó un par de tonos.

— ¿Hola?

—Changmin, soy Kim Jaejoong, tienes que venir a casa, Gabrielle está tosiendo mucho y no puede respirar.

— ¿Qué?

—Gabrielle, no respira, está llorando y no deja de llamar a su mamá.

—Okay, Voy enseguida sólo dime tu dirección e iré a verla — Changmin anotó rápido la dirección — bien sé dónde es, llegaré en unos minutos, sólo trata de mantener la calma y… — escuchó la voz de Gabrielle dándole instrucciones a su alterado tío y volviendo a toser después — Jaejoong, haz que Gabrielle se recueste y evite hablar ¿de acuerdo?

—Sí, por favor date prisa. — suplicó preocupado y colgando la llamada.

Los casi once minutos que demoró Changmin en llegar hasta su casa le parecieron eternos, había seguido la instrucción del médico y había recostado a Gabrielle en el sofá y le había pedido que no hablara y tratara de tranquilizarse. Cuando escuchó que un auto era aparcado afuera de la casa, saló corriendo hacia la puerta, abriendo esta y viendo como Changmin descendía del auto llevando un maletín en su mano derecha.

—Hola Jaejoong — saludó el médico.

—Gracias al cielo pudiste venir, su madre está en Londres y yo no sabía a quién llamar — balbuceó un visiblemente nervioso haciéndose a un lado para dejar pasar a Changmin, caminando detrás del después.

—Descuida hiciste bien, para éste tipo de cosas te di mi tarjeta— fue junto a Gabrielle quien estaba abrazada a su unicornio de felpa. – Hola princesa, voy a revisarte y ver qué es lo que tienes, ¿sí? — La niña asintió y Changmin se sentó a un lado de ella y comenzó a auscultarla — vaya es más grave de lo que pensé… — concluyó tras escucharle los pulmones.

— ¿Qué tiene? — preguntó Jaejoong mirando preocupado a su sobrina  y luego a Changmin.

—Un virus, pero no se preocupen, afortunadamente traje conmigo el remedio — se inclinó sacó de su maletín una jeringa con una aguja hipodérmica más grande de lo normal. Gabrielle abrió los ojos desmesuradamente y se abrazó con fuerza a su unicornio.

—Ya estoy mejor… —gimoteó

—Lo sé, pero con ésta inyección, todo estará bien Gabrielle.

—Tío…

—Changmin, Gabrielle le teme a las inyecciones.

—Uh, qué mal, bueno…, supongo que deberé aplicarle otra medicina, tal vez… un ataque de cosquillas pudiese ayudar — se acercó a la menor y comenzó a hacerle cosquillas, haciéndola reír.

— ¡No! ¡Para! — suplicó Gabrielle sin dejar de reír.

— ¡¿Qué haces?! Está enferma y… y… — preguntó atónito el rubio.

—No lo está, Gabrielle te jugó una broma Jaejoong — informó Changmin, ante la mirada de confusión de Jaejoong.

— ¿Qué? Pero ella… ella…

—Está sana y por lo que veo tiene un gran talento para la actuación.

— ¡Gabrielle Marie Kim! — gritó molesto.

—No querías llamar a Changmin  y yo…— abrazó su unicornio mirando asustada a su tío.

— ¿Me engañaste? — preguntó con decepción. La pequeña asintió y buscó refugio de la mirada seria del mayor apegándose a Changmin — ve a tu habitación — ordenó.

—Pero…

—A tu habitación Gabrielle, hablaremos de esto mañana — la niña hizo un puchero y se levantó del sofá —Gabrielle

— ¿Si?

—Discúlpate con Changmin — la pequeña asintió en silencio y se giró para ver al médico.

—Lo siento Changmin, ¿me perdonas? — el mayor asintió y luego sonrió, quería reírse por la travesura, pero debía controlarse sino quería desautorizar a Jaejoong frente a su sobrina.

—Te perdono, pero promete que no volverás a hacer este tipo de bromas ¿de acuerdo?

—De acuerdo, no lo volveré a hacer Changmin, lo prometo.

—Bien, ahora dame un abrazo y ve a tu habitación como te pidió tu tío Jaejoong.

—Sip — le dio un fuerte abrazo y luego quiso hacer lo mismo con su tío, pero éste se cruzó de brazos y la niña bajó la mirada triste — buenas noches tío Jae.

—Buenas noches Gabrielle, no olvides cepillarte los dientes antes de dormir — la prenombrada asintió y se fue cabizbaja hacia las escaleras. Jaejoong las siguió con la mirada hasta que desapareció de su vista. Estaba molesto con ella, se dejó caer el sofá y suspiró cruzándose de brazos, ante la atenta mirada Changmin.

— Debes creer que soy un estúpido — dijo avergonzado.

—No creo eso, es más, te sorprendería saber la cantidad de niños que fingen estar enfermos para chantajear a sus padres.

— ¿Cómo supiste que estaba mintiendo?  Bueno, sé que eres médico, pero venías preparado…

—Los síntomas que describiste, eran incompatibles, para un ataque de asma.

—Pero le costaba respirar y no paraba de toser y…

—Comenzó a llorar sin pausa y no paraba de darte órdenes, si se hubiese estado asfixiando no habría llorado de esa manera Jaejoong, solo habrías visto desesperación en su rostro.

— ¿Sí sabías que estaba mintiendo, por qué no me lo dijiste y te evitaste venir hasta aquí? — Changmin sonrió y se sentó junto al rubio en el sofá.

—Supongo que quería verte otra vez — respondió fresco y Jaejoong frunció los labios.

— ¿Dejaste de trabajar por venir a verme?

—No, yo estaba en mitad de una cita cuando llamaste — el rubio se sintió avergonzado, pero la verdad era que Changmin en cuanto escuchó la voz desesperada de Jaejoong al otro lado de la línea, sólo quiso correr a su lado.

—Lo siento, te pagaré el doble de lo que cobres por una consulta.

—No es necesario, de hecho me hiciste un favor, mi cita era un cierto y falso — Bromeó y Jaejoong  lo miró confundido. — Ya sabes, una chica operada, descubrí siete cirugías plásticas mientras la “escuchaba” hablar de lo bien que se ve cuando se broncea. Definitivamente demasiado superficial para mí, quería irme, pero no sabía cómo hacerlo sin ser un patán. — Jaejoong sonrió.

— ¿Puedo preguntarte algo?

—Claro, adelante.

— ¿Por qué quieres salir conmigo, si no te hace falta compañía?

—Porque me agradas, además me mudé hace poco a ésta ciudad y no conozco a muchas personas. —Jaejoong asintió.

—Buen punto… mmm… ¿quieres algo de tomar? Tengo cervezas.

—Una cerveza no me caería mal.

—Genial, voy por un par, espérame aquí, ya vuelvo. — dijo levantándose de prisa.

Bebieron un par de cervezas, comparando sus sabores con las de su natal corea y platicaron por espacio de dos horas de temas diversos y superficiales. Jaejoong le contó a Changmin sobre su alergia al polen y a las manzanas y Changmin le habló sobre su afición por las motocicletas y, finalmente en un momento en el que el compositor bajó la guardia, aceptó la invitación del joven médico para salir a alguno de los pub’s de moda de la ciudad.

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