martes, 20 de enero de 2015

MY ONLY EXCEPTION EPISODE 5

Jaejoong despertó al escuchar unos pasos acercándose a él e intentó abrir los ojos, sin embargo, un agudo dolor de cabeza se lo impidió. Gimió de dolor cubriendo sus ojos con ambas manos, maldiciendo por lo bajo.

—Al fin despiertas — dijo una profunda y familiar voz a su lado, la cual luego de unos segundos identificó como la de Andres.

— ¿Qué haces aquí? — Preguntó abriendo los ojos con dificultad — ¿Dónde estoy? — cuestionó confundido, tras no poder reconocer el lugar. Deparó en lo rasposa que se escuchaba su voz y volvió a maldecir.

—Toma esto, te aliviará el dolor de cabeza — señaló Andres dándole dos analgésicos y un vaso de agua. Jaejoong se incorporó en sus codos, resintiendo el haber dormido en el sofá.

—Gracias — agradeció tomando los analgésicos — ¿cómo llegué aquí? no lo recuerdo.

—No me extraña que no lo recuerdes, estabas casi en un coma etílico cuando te encontré — el rubio lo miró interrogante y Andres suspiró — Yo te traje, anoche me llamaste creyendo que era Changmin, dijiste un par de cosas que no logré entender con claridad, no te escuchabas bien, así que te pregunté dónde estabas y fui por ti.

— ¡¿Qué!? ¡¿Qué te dije!? — preguntó alarmado el rubio. Andres sonrió ante su reacción.

—Algo sobre… que no eras un adolescente y que era un maldito, bueno creíste que se lo decías a Changmin — Jaejoong cerró sus ojos con fuerza, se había comportado como un completo idiota.

—Lo siento, no sé qué demonios me pasó — sacudió su cabeza y sintió una fuerte punzada en sus sienes — Dios la cabeza me va a estallar — musitó.

—Te encontré en un estado deplorable, de hecho pensé en llevarte a un hospital, pero respirabas, así que te traje aquí y llamé a Jinhee temprano para que no se preocupara, le dije que estábamos en el estudio. — informó usando un tono relajado de voz, con el que Jaejoong se sintió agradecido, pues era tolerable para su jaqueca.

—Gracias por eso… — agradeció pensativo, se sentía horrible. Andres suspiró y se cruzó de brazos.

— ¿Qué sucedió anoche Jae?

—Fui a ver a Changmin...

—Eso ya lo sé, Jae. — el aludido frunció los labios y suspiró hondo.

—No debería hablar de esto contigo, pero supongo que te debo una explicación después de lo que hiciste por mí.

—Las cosas no salieron como las planeaste, ¿cierto? — el compositor asintió.

—No completamente.

—No debiste beber así, te pusiste en riesgo y pudiste haberle hecho daño a alguien. — reprendió.

—Fue una imprudencia, lo sé, no necesito una reprimenda ahora.

—Como sea, Gabrielle y Jinhee la hubiesen pasado muy mal si algo malo te pasaba, por eso te estoy reclamando. — dijo serio.

— Anoche estaba demasiado molesto y no pensé en nada…

— ¿Tienes hambre?

— Sí.

— Genial, levántate y vamos por algo de comer.

— ¿Tengo que?

— Sí, yo vivo con mi gato y solo hay comida para él aquí, así que apresúrate. — ordenó poniéndose en pie.

—Andres, no me des órdenes, yo sigo siendo tu productor — el cantante rodó los ojos.

—Y mi manager, lo sé, pero igual muévete, tenemos que comer algo sustancioso y azucarado —  Jaejoong asintió resignado, no tenía ganas de discutir, se puso en pie y vio su ropa, estaba arrugada, olía a licor y a cigarrillos. — Te puedo prestar ropa si quieres — ofreció viendo el aspecto inhumano en el que estaba su jefe.

— Sí por favor, la mía está hecha un asco — Andy asintió.

— Sígueme — Indicó el ojiazul y Jaejoong se levantó e hizo una mueca de dolor.

—  Dios creo que voy a morir…

— Eres un mal bebedor.

— Nunca había bebido hasta perder la consciencia.

— ¿Qué demonios bebiste?

— Vodka y... ginebra

— Eres una bestia, ¿acaso querías matarte?  — Jaejoong gruñó en respuesta y siguió a Andy hasta su habitación y observó lo ordenada que estaba, la cama ya estaba hecha, una chaqueta negra sobre una silla era lo único que parecía estar fuera de su sitio. Andres abrió su closet —  Escoge lo que quieras, creo que somos de la misma talla. Jaejoong observó con detenimiento la ropa de Andy y constató que ambos poseían estilos muy similares.

— Solo necesito una camiseta y unos pantalones.

—Adelante, toma los que te gusten, eres delgado y alto como yo, cualquier cosa te servirá.

— Antes era muy delgado, incluso más que Jinhee, ella se molestaba mucho cuando lograba ponerme sus pantalones ajustados si dificultad, mientras que ella tenía que hacer mil maniobras para ponérselos — contó con una sonrisa en sus labios. Andres sonrió divertido.

— ¿Por qué usabas su ropa?

—Para molestarla, ella es muy graciosa cuando está molesta. — respondió fresco. Andres se quedó pensativo sonriendo bobamente.

— Andres...

— ¿Qué? ¿Quieres que salga, mientras te cambias? — Jaejoong negó.

—Hace años que dejó de avergonzarme el desnudarme frente a alguien —  señaló y se quitó su camisa mostrando sus tatuajes y moretones dejados por los apasionados besos de Changmin.

— Lindas marcas de guerra — señaló Andres divertido. Jaejoong se sonrojó y enseguida se puso la camiseta de Andy, tratando de cubrirse.

— Eres demasiado penoso.

—Andres, estas cosas no me afectan como crees...

— ¿Ah no?

—No—respondió lacónico quitándose los pantalones — y eso es precisamente lo que me molesta.

—Lamento que estés molesto — indicó Andres. Jaejoong suspiró con pesadez.

—No sé qué diablos me pasa con Changmin, me siento estúpido.

—Es un hombre serio, tal vez eso sea lo que te desconcierta de él.

—Me desconcierta, la forma en que me dejó a medias... — murmuró poniéndose los pantalones.

—Oh... Ya entendí... — musitó Andres y el rostro de Jaejoong, se tiñó de rojo, tras percatarse de que había pensado en voz alta.

—Demonios…— masculló avergonzado.

—Quizás Changmin quiere ir lento... — señaló comprensivo el pelinegro. El compositor suspiró con pesadez.

—Nunca me había sentido tan humillado en mi vida, hasta anoche...

—Siempre hay una primera vez para todo, lamento que las cosas no salieran como las planeaste, amigo — Jaejoong, sonrió ante la forma en que el cantante lo había llamado.

—Es curiosa la facilidad con la que puedo hablar de estas cosas contigo…

— ¿Qué te puedo decir? Soy bueno escuchando. — Sonrió encogiéndose de hombros.

—Me alegra no haber llamado a Yoochun, él probablemente… estaría tirado en el piso burlándose de mí…— hizo un mohín pensativo — me agradas Andres y creo que eres un buen amigo.

—Y tú también me agradas, amo —bromeó y Jaejoong rio.

— Idiota. Gabrielle y yo te mataremos si lastimas a Jinhee.

—No haría eso, ella… me agrada — Jaejoong rodó los ojos y se cruzó de brazos.

—Estás enamorado de ella, idiota — señaló negando — te presenté a mi hermana y te enamoraste de ella y lo peor de todo, ella de ti... —Andy abrió los ojos desmesuradamente por la sorpresa.

— ¡¿Qué?!

—Diablos, no debí decir eso último…

— ¡¿Le gusto?!

— Si respondo esa pregunta y ella se entera, te quedarás sin productor.

— ¡Sí le gusto! ¡Oh por dios, le gusto! — tomó a su gato que pasaba por ahí y lo cargó — ¡le gusto Crow!

—Jinhee me pateará el trasero — lamentó el rubio viendo la algarabía del cantante.

— ¡Oh por Dios, la llevaré a una cita!

— ¡No saldrás con mi hermana! — dijo celoso.

—Saldré con ella, ahora que sé que no le soy indiferente y no me lo impedirás. — Advirtió viendo a Jaejoong con una gran sonrisa en los labios.

—Dios, vayamos a comer, no estoy en condiciones para seguir con esta absurda discusión — Andres asintió.

—Bien, vámonos.

La compañía de Andres sin lugar a dudas había amainado la desesperación y molestia que sentía Jaejoong tras su fracaso de la noche anterior. Había ido por lana y había salido trasquilado y eso no estaba dispuesto a que se volviera a repetir, él no era un hombre que rogaba por la atención de nadie y Changmin no sería la excepción.

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Luego de su última cita con Jaejoong, Changmin había quedado sumido en un mar de inseguridades, pues empezaba a dudar si había tomado la decisión correcta al comportarse como un completo imbécil con el compositor. Por lo que decidió buscar calma con la única persona que podía brindársela en aquellos momentos, su madre Anne, una mujer de contextura delgada, de cabellos castaño y almendrados ojos marron.

—Min… — Llamó la mujer, sirviendo un poco de té y galletas para su hijo, quien estaba tirado en el césped, cual niño travieso jugando con su amado perro, Atom. — Changmin, ya deja de jugar y ven a tomar tu té antes de que se enfríe. —Indicó la mujer.

—Ya voy mamá — se puso en pie y sacudió su ropa, yendo con su madre, que sonriente lo esperaba sentada junto a la mesa del jardín. — …l parece estar feliz con el hecho de vivir aquí. — señaló refiriéndose a lo bien que se había adaptado Atom a su nuevo hogar, luego de abandonar su antiguo hogar.

—Atom es un perro muy juguetón, me siento menos sola desde que él está haciéndome compañía. — Changmin hizo un puchero obteniendo una apariencia infantil en su rostro.

—Fui un idiota al haberme ido con Rin. — lamentó tomando una de las galletas caseras que su madre le ofrecía.

—Eras muy joven Min y supongo que todos debemos experimentar situaciones nuevas, para darnos cuenta qué es lo que de verdad queremos en nuestras vidas.  — reconfortó  a su hijo.

—Tú la odiabas y yo fui estúpido al pensar que estabas equivocada.

—Eso ya no importa, cariño. Lo que importa es que estás acá  en Dublín y que puedo verte más seguido. — Changmin asintió. — Ahora, ¿dime por qué traías esa carita de decepción cuando llegaste?

—No es nada, descuida.

—Min, soy tu madre, sé cuándo algo te pasa o te preocupa. —Changmin la miró y suspiró. Era cierto, para su madre él siempre había sido como un libro abierto, nunca había logrado ocultarle nada, porque ella siempre sabía lo que le pasaba.

—Conocí a alguien… — Dijo y Anne no pudo ocultar su sonrisa. — y… es complicado…

— Complicado ¿Por qué? — preguntó curiosa la mujer y Changmin asintió, tomando un poco de su té.

—Es un hombre y él no…

— ¿No es gay?

—Es bisexual, como yo, mamá, pero tiene una especie de trauma con las relaciones y no permanece con nadie lo suficiente para enamorarse.

—Oh, cariño… — Anne se lamentó, pues sabía que el corazón de su hijo aún no estaba completamente recuperado, para soportar otra decepción amorosa.

—Lo invité a mi departamento, cenamos y me comporté como un maldito en un desesperado intento de atraerlo a mí, pero han pasado dos días y no sé nada de él. — Anne lo miró preocupada y tomó su mano, que estaba sobre la mesa.

— ¿Cariño, has intentado hablar con él? — Changmin negó.

—No, Jaejoong es muy orgulloso y testarudo.

— ¿Jaejoong? —Changmin asintió.

—Sí, ese es su nombre, es coreano, como nosotros.

—Aww, tiene un lindo nombre, como el de un príncipe. — Changmin enarcó una ceja ante la emoción de su madre — Oh, vamos, continua, dime más sobre el chico.

—Mamá — dijo a modo de protesta, pero la mujer lo instó con la mirada para que siguiera, así que dio un suspiró resignado — Es un hombre muy atractivo y… está acostumbrado a que todos le supliquen por un poco de atención y… — negó con la cabeza — yo no puedo hacer lo mismo, no puedo suplicarle, no quiero que me vea como a cualquiera de sus otras conquistas. —  Anne sonrió ante la mueca que hizo su hijo, esa que de pequeño hacía cada vez que no lograba salirse con la suya.

—Seguro debe estar molesto contigo y aunque admito que me gustaría saber qué le hiciste, no voy a preguntar, porque hay cosas que una madre no debe saber sobre la vida de sus hijos… — Changmin asintió. — pero creo que si de verdad crees que ese chico vale la pena, debes hacer algo para que vuelva a ti.

—Sí, ¿sabes? Jaejoong no es tan malo como debes estar pensando, es productor musical y también compone canciones. Ha trabajado desde muy joven, para sacar adelante a su hermana y a su sobrina — contó un dejo de orgullo en su voz — estoy seguro que si conocieras a su sobrina Gabrielle, te enamorarías de ella, es una niña preciosa, inquieta e inteligente. — rio al recordarla — le encanta poner en apuros a Jaejoong.

— Su nombre me es familiar — dijo pensativa

—Tal vez papá te haya hablado de ella, es su paciente.

—Oh, ya sé quién es, Jorg me ha hablado mucho de esa pequeña. La describe como un ángel travieso. — comentó emocionada, pues moría por conocer a la pequeña, de quien tanto hablaba su marido.

—Esa descripción no se aleja mucho de la realidad. Gabrielle Kim es un ángel con tridente. — Anne sonrió al escuchar a su hijo hablando tan animado sobre Jaejoong y su familia. Desde su divorcio, Changmin había pasado por muchas momentos difíciles y ella tuvo que verlo destruido por su fracaso matrimonial y luego partir a África como médico voluntario, para que la distancia y el tiempo lo ayudaran a sanar.

—Min, prométeme que si las cosas se dan bien entre tú y Jaejoong, lo traerás a casa, para que tu padre y yo podamos conocerlo. — el joven médico asintió.

—Lo prometo mamá—  prometió seguro, pues algo le decía que si su madre conocía a Jaejoong lo amaría.

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Jaejoong llevaba dos horas estacionado frente al edificio de apartamentos donde vivía Changmin, había conducido hasta ahí por inercia, se sentía como un maldito acosador, pero parte de él, tal vez la mayor, anhelaba ver al joven médico, aspirar su aroma varonil y embriagarse  en él y con un poco de suerte ser besado hasta sentir que su piel ardía.
Estaba fuera de control y en más de una ocasión, tomó su teléfono dispuesto a hablar con Changmin arrepintiéndose en el último segundo repitiéndose como un mantra, que no debía caer en el juego de el, sin embargó, ahí estaba Jaejoong, prácticamente incrustado en el asiento de su auto, fumando su quinto cigarrillo saboreando el amargo sabor de la nicotina.
 Dio un golpe frustrado en el volante de su auto y apagando el cigarrillo que sostenía, decidió terminar con semejante estupidez y marcharse del lugar. Arrancó el auto dando un giro prohibido en “u” sin importarle las normas de tránsito que estuviese violando. El sonido de una bocina y las luces de un vehículo que iba directo a él, lo sorprendieron causando que se aferrara al freno con fuerza y lograra detener  el auto a escasos centímetros del otro vehículo, cuyo conductor ágilmente había logrado detener su propio auto justo a tiempo.

— Demonios —  musitó el rubio, suspirando con alivio y sintiendo como el corazón se había instalado en su garganta. Vio cómo el otro conductor descendía de su auto y comenzaba a gritarle por su imprudencia, que pudo costarles la vida a ambos. Cerró los ojos y bajó la ventanilla, dispuesto a disculparse o aguantar los insultos del hombre.

— ¿Jaejoong? — cuestionó la voz del hombre parado junto a la ventanilla. Jaejoong abrió los ojos, palideciendo al ver al mismísimo Changmin parado junto a él. — ¿Estás bien? — el aludido asintió, incapaz de pronunciar palabra. — ¿En qué diablos estabas pensado? ¿Te das cuenta que pudiste matarnos con tu imprudencia?

—Lo siento… — respondió sin atreverse a mirar al medico, que lo miraba con severidad. Changmin finalmente suspiró.

— ¿Qué hacías aquí? — cuestionó tratando de calmarse, pues no serviría de nada gritarle al compositor en estos momentos. Jaejoong pensó durante varios segundos su respuesta, llevó ambas manos al volante y lo apretó con fuerza hasta que sus nudillos se blanquearon. — ¿Jaejoong?

—Quería… yo… —  suspiró angustiado

— ¿Tu…?— instó

—Yo… vine a verte… — respondió en un susurró apenas audible. Changmin suspiró y asintió, relajando los músculos de su cara.

— ¿Puedes conducir? — preguntó con voz cansada el médico y Jaejoong asintió. — Bien, estaciona tu auto y hablaremos, ¿sí? — el rubio asintió nuevamente — Bien. — dijo volviendo a su propio auto y moviéndolo para que Jaejoong pudiera estacionarse primero y luego él pudiera hacer lo propio.

—Soy un imbécil — concluyó Jaejoong, luego de estacionar su auto, inseguro de descender de él y enfrentar a Changmin, quien ya había bajado de su vehículo y se acercaba a él con paso decidido, lo vio nervioso y comenzó a cuestionarse ¿cómo ocultaría su patética razón para haber ido hasta ahí? Dio un golpe con su mano derecha al volante, estaba acorralado. Su mente lo había torturado los dos últimos días con la imagen de Changmin practicándole sexo oral y quería más, necesitaba más de él, pero con la poca cordura  y orgullo que le quedaba, no tenía pensado suplicarle al médico para que lo hiciera suyo.

—Baja del auto y acompáñame a mi apartamento — ordenó el médico al notar la duda en el rostro del rubio.
Jaejoong bajó de su auto y acompañó a Changmin hasta su apartamento, caminando a su lado en silencio, atormentado por la vorágine de pensamientos. — ¿Estás seguro que estás bien? noté que no traías el cinturón de seguridad puesto. — señaló preocupado ante el mutismos del rubio.

—Estoy bien, no te preocupes — respondió en un susurro. Al llegar a la puerta de su apartamento, Changmin abrió la puerta, encendió las luces e invitó al joven rubio a pasar.

—Me perturba que estés tan callado, no es normal en ti, por lo que he logrado apreciar.

—No he sido yo mismo los últimos días… — Murmuró sin despegar la vista del suelo, riñéndose por lo estúpido que estaba siendo. Changmin lo tomó por el brazo, tiró de él  y lo abrazó con fuerza.

—Te extrañe — susurró contra el oído del rubio haciéndolo estremecer. Jaejoong correspondió el abrazo y aspiró el aroma de Changmin, detectando un olor a rosas y vainilla, un olor que sin duda pertenecía a una mujer mezclado con la varonil esencia del médico. Frunció el ceño sintiéndose molesto y apartó a Changmin de él. — ¿Qué sucede?

—Estabas con una mujer, ¿cierto? — reclamó sin pensarlo. Changmin lo miró sorprendido por la reacción de Jaejoong, pero luego asintió.

—Tienes razón, lo estaba, pero no de la forma en que estas imaginando. — dijo, detallando el ceño fruncido de Jaejoong, quien estaba visiblemente molesto. — ¿Quieres un poco de agua? — preguntó amable. El rubio negó cruzándose de brazos y Changmin sintió una leve satisfacción al ver al rubio actuando de esa manera, pues era notoria que estaba celoso y eso le gustó.

—Supongo que debes estar cansado…

—No tanto, fue un día muy entretenido, pero aún tengo energía para ti. —Se quitó su chaqueta y se dejó caer en el sofá donde noches atrás habían tenido su primer encuentro. — Ven — pidió extendiéndole una mano. Jaejoong se acercó lento, como si estudiara cada gesto o movimiento de Changmin tratando de obtener una ventaja sobre él, que lo ayudara a salir airoso de ese estúpido estado de sumisión en el que se encontraba. Changmin lo tomó por ambas manos y tiró de él con lentitud, para que se acercara más — No muerdo, al menos no cuando estoy en mis cinco sentidos — bromeó y los labios de Jaejoong se curvaron en una leve sonrisa. —Me alegra que hayas vuelto, pensé que no lo harías…

— ¿Por qué?

—Fui un imbécil contigo y te fuiste molesto… — Jaejoong suspiró y se soltó del agarre de Changmin y se sentó a horcadas sobre el regazo del medico.

—La ducha fría y masturbarme pensando en ti no funcionó — comentó con voz ronca, antes de besar a Changmin en los labios y luego en el cuello. Este soltó una risita — no te burles… — volvió a sentir el aroma a rosas y vainilla impregnado en la ropa de Changmin y lo mordió haciéndolo dar un grito de dolor — no me gusta como hueles — dijo lamiendo el lugar donde lo había mordido — las rosas y la vainilla no van contigo… tu amante huele a madre… —Changmin volvió a reír y Jaejoong lo acalló con un beso profundo. Changmin trató de separarlo sin éxito. —No —  negó Jaejoong tomando el rostro del medico con ambas manos evitando que rompiera el beso y se alejara — Changmin sonrió y tomó a Jaejoong, por la cintura — no me detengas, por favor… — suplicó ahora besando el cuello del médico.

—No lo haré, pero el olor a rosas y vainilla, pertenece a Anne, mi madre…

— ¿Qué?

—Estaba con mi madre, no con una chica — explicó, pues sitió la necesidad de ser sincero con Jaejoong.

—Dios, estoy superando los límites de la estupidez… — murmuró avergonzado enterrando su rostro en la curvatura del cuello de Changmin.

—No lo sabías… — justificó y deslizó sus manos por debajo de la camisa de Jaejoong, acariciando su suave piel. este comenzó a besarlo en el cuello en respuesta y luego se separó viendo a Changmin.

—Tengo calor…— señaló quitándose su camisa y quedando con el dorso expuesto — dime hasta donde llegaremos hoy… —Changmin lo miró a los ojos y comenzó a acariciarle los costados y luego el pecho.

— ¿Qué significa este tatuaje? — preguntó con genuina curiosidad, delineando con su dedo índice las líneas del mismo sin responder la pregunta de Jaejoong.

—Un nuevo comienzo, más fuerte, más vivo… — dijo respirando agitado ante las leves caricias de Changmin.

— ¿Te lo hiciste antes de mudarte a Dublín? — Jaejoong asintió. — Te lo hizo el idiota de Yunho, ¿cierto? — Jejoong lo miró sorprendido y volvió a asentir.

— ¿Lo conoces? —Changmin asintió.

—Sí, le pedí que me hiciera un tatuaje, que representara una nueva oportunidad, una nueva vida, algo original y el inútil, me hizo este mismo tatuaje — contó sin dejar de acariciar el pecho de Jaejoong.

— ¿Que? — Preguntó viendo su tatuaje — ¿dónde?

—Tenemos un tatuaje iguales, Jaejoong, solo que el mío está en mi espalda.  

—Quítate la camisa, quiero verlo — pidió y Changmin lo obedeció.

—Tendrás que levantarte para que puedas verlo. — Jaejoong se bajó de Changmin y curioso corroboró que sus tatuajes eran idénticos.

—Voy a matar a Yunho, la próxima vez que lo vea… se suponía que ese tatuaje era algo personal. Me lo hice después de la muerte de mi madre… quería algo que... simbolizara un nuevo inicio…y él lo comercializó — dijo molesto.

—Lo siento… — Jaejoong negó.

—Supongo que está bien que lo tengas tú y no un asesino…

—Para ambos simboliza lo mismo, pero en diferentes circunstancias.

—Cierto — Jaejoong sonrió de medio lado y besó a Changmin — ¿Por qué no me lo dijiste la otra noche?

—Estábamos ocupados… — Jaejoong asintió y volvió a besar a Chanmin lentamente — Jaejoong…

—Tu piel es tan caliente… — susurró contra los labios del medico — siento como si me quemara…

—Jaejoong… — volvió a llamarle.

—Me debes una por mi tatuaje Changmin y exijo que me pagues… — dijo volviendo a recostar a Changmin en el sofá y montándose sobre él. Este lo tomó por las caderas y lo obligó a restregarse contra su miembro. — Ahh… Changmin…

—Hasta el final…

— ¿Qué?

—Esta vez llegaremos al final… — respondió a la pregunta que Jaejoong le había hecho minutos antes. El rubio sonrió complacido y lo besó con desesperación, como si de ese contacto dependiera su vida. Nunca había deseado a alguien con tanta locura, con la intensidad como lo hacía con Changmin, quien respondió su beso con la misma fiereza, mientras con sus manos recorría los contornos del compositor. Ya no había marcha atrás, ambos estaban cediendo a sus deseos y lo que pasara, estaban seguros que cambiaría el rumbo de sus vidas.

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