martes, 20 de enero de 2015

MY ONLY EXCEPTION EPISODE 8

La filmación del video del primer sencillo de Andy Black había sido un verdadero reto para todos, pero luego de tres días de filmación todo había resultado según lo planeado. La épica batalla en medio de un desierto había generado excelentes críticas al video, que en conjunto con la canción y la poderosa voz de Andres, había conquistado a miles seguidores en tan solo un par de horas. Las visitas de Andy Black a las diferentes radio emisoras eran agotadoras tanto para él como para Jaejoong, quien lo acompañaba a todos lados cumpliendo con los deberes de un buen manager, sin embargo, un sencillo colocado en las primeras posiciones del Top Ten de Irlanda, Inglaterra, Francia, Alemania, España y Austria, no era el éxito asegurado, por lo que debían terminar el disco y lanzarlo al mercado lo más pronto posible y para ello, todo el equipo de producción trabajaba en tiempo extra, apenas lograban depositar sus cabezas en las almohadas de sus camas cuando un despertador o la voz de un histérico Yoochun los despertaba con una no muy cordial llamada telefónica.

— Quiero verte hoy, siento que treparé por las paredes si no te veo — Comentó el compositor, mientras fumaba un cigarrillo en uno de los balcones del estudio — Me hiciste adicto a ti…

— También te he echado de menos Jaejoong, te estaré esperando con una exquisita cena y una botella de vino tinto, cosecha del 84, te encantará.

—Changmin, no hables de comida, aun no pruebo alimento.

—Jaejoong, son las nueve y cuarenta de la mañana, debes comer algo o te enfermarás — advirtió.

—Lo sé Dr. Shim, pero no he tenido tiempo de hacer nada, apenas pude escaparme para hablar contigo, pero si te hace sentir mejor, le di de comer a Gabrielle algo nutritivo.

— ¿Ella está contigo?

—Sí, Jinhee tenía trabajo y Gabrielle se reúsa a quedarse en la guardería después de clases, así que preferí no llevarla a la escuela y traerla conmigo al estudio.

—No le des dulces.

—No lo haré, no quiero subir al techo a bajarla.

— ¡Jae! ¡¿Dónde rayos estás?! — escuchó a Yoochun gritar.

—Debo irme, te veré esta noche…adiós — se despidió y cortó la llamada sin darle tiempo al médico para que le diera una respuesta.

—Aquí estás — dijo al encontrar al compositor — Andy aun no llega, estuve llamándolo a su teléfono, pero no responde. — informó. El rubio frunció el ceño, el cantante no era de llegar tarde, siempre llegaba al estudio antes que él o la par, pero nunca tarde. — ¿Qué hacemos?

—Démosle un par de minutos antes de comenzar a llamar a todos los hospitales, ¿de acuerdo? — Yoochun asintió cruzándose de brazos — Comencemos a grabar la batería, mientras y luego el bajo.

—Ok— suspiró al ver el cigarrillo en la mano del rubio —Creí que lo habías dejado.

—Lo intento, pero es difícil estando bajo tanta presión.

—Te entiendo, pero si Jinhee y Gabrielle te descubren se molestarán contigo, ellas creen que dejaste de fumar.

—Lo sé, por eso solo lo hago cuando estoy en el estudio. — Yoochun asintió y le sonrió comprensivo.

—Termínalo, yo iré a vigilar a Gabrielle y preparar todo para grabar — Jaejoong, asintió agradecido y le dio otra calada a su cigarro. Estaba demasiado tenso y necesitaba el amargo sabor de la nicotina en su boca. Yoochun le dio su espacio al compositor, pues sabía que su amigo estaba bajo mucha presión. Era la primera vez que tenía bajo su responsabilidad la producción de todo un disco, sin mencionar que estaba arriesgando su prestigio como compositor y productor, con el lanzamiento de un completo desconocido al mundo de la música.  
En la sala de grabación, todos los miembros de la banda esperaban impacientes a Andres, quien ese día no había dado señales de vida y su ausencia comenzaba a impacientar y preocupar a todos, pues generalmente él era siempre el primero en llegar. Gabrielle, permanecía sentada en el sofá, tal y como su tío le había pedido manteniéndose al margen de la conversaciones que sostenían los mayores, gracias a su concentración casi hipnótica con el juego de su tablets.

—Hey —  saludó Jake sentándose junto a Gabrielle en el sofá — ¿qué tanto juegas en esa cosa, nena? — preguntó con interés.

—Angry Bird — respondió escueta sin quitar la vista de la pantalla.

— ¿Qué son exactamente esas cosas verdes?

— Cerditos —  el guitarrista negó sonriente.

—Dios, lo tipos que crearon esa cosa estaban drogados, qué locos. — negó riendo.

— Jake, tenemos trabajo que hacer—  señaló Yoochun en tono de advertencia, acercándose a al guitarrista y a Gabrielle.

— Ok, tú mandas —  dijo poniéndose en pie — te veré luego pequeña. — dijo despidiéndose de la niña.

—Adiós Jake… -Tio Yoochun…

—  Dime princesa

—  ¿Dónde está mi tío?

— El está afuera, hablado por teléfono, pero no demorará, sigue jugando con tu tablets, mientras tanto ¿okay?

—  Okay.

— ¿Qué diablos hace esa mocosa aquí? —  pregunto Ashley viendo serio a la pequeña.

— Es la sobrina de tu jefe, así que déjala en paz, Ashley— advirtió Yoochun y Ashley bufó molesto.

—Park, sabes que ella no debe estar aquí.

—  Ashley, Gabrielle ha crecido prácticamente en este estudio y se sabe comportar —  refutó calmo.

—  Igual no quiero que esté aquí, este no es lugar para ella. —  Yoochun se cruzó de brazos viendo serio —  ¡Al diablo! —   Tomó su bajo —   ¿Dónde está Andy? Se supone que ya debería de estar aquí.

—  Cierto, ¿dónde está? …él siempre es el primero en llegar ¿Le habrá pasado algo? — cuestionó C.C., mientras se quitaba su camisa.

— Debe estar con su novia — comento Ashley ganándose una mirada de enojo de Gabrielle. — ¿Qué? Es cierto, tu mamá tiene como idiota a Andy.

— No estoy con Jinhee por desgracia, Ashley, así que más te vale que ya deja de molestar a Gabrielle — interrumpió Andrés entrando en el estudio, con su guitarra colgada de un hombro y una jaula azul en su mano derecha — Lamento la demora, Crow amaneció enfermo y tuve que llevarlo al veterinario.

—Te estuvimos llamando.

—No sé dónde está mi teléfono, lo siento — dejó la guitarra sobre una de las sillas y luego colocó la jaula en una esquina donde no estorbara a nadie.

—Bueno viejo, lo importante es que ya estás aquí. ¿Cómo está Crow? — preguntó amable Jake.

—Está mejor, dormirá un rato, por los medicamentos que le aplicó el veterinario, gracias por preguntar.

—Genial.

 Andres observó a sus compañeros y deparó en el baterista.

—C.C., ponte una camisa..

— ¿Por qué?

—Porque no quiero que andes medio desnudo frente a Gabrielle, ¿de acuerdo? — dijo serio.

—Pero no puedo grabar usando una camisa, el ritmo no fluye.

—C.C., no voy a discutir esto contigo, ponte una camisa.

—Andy, no voy a ponerme mi camisa, no puedo privar al mundo de mi sensualidad. — debatió el baterista.

—A mí no me molesta que estés sin camisa C.C. — le susurró Jaejoong al pasar por al lado  del baterista guiñándole un ojo después. C.C., enseguida cubrió su pecho con sus brazos incómodo.

— De pronto... Tengo frío —  pronunció yéndose a buscar su camisa.

— Siempre funciona... — musitó con una sonrisa en los labios.

—Gracias —agradeció Andres. — No me gusta que Gabrielle vea este tipo de cosas…

—Oh por Dios, ya estás hablando como un papá…

—Me preocupa su bienestar — dijo encogiéndose de hombros y el compositor sonrió.

—Es bueno saber eso, pero descuida, Gabrielle está acostumbrada a verme sin camisa, incluso ha visto a Chun sin la suya. — Andy suspiró y volteó a ver a la niña.

—Supongo que exagero… — el rubio le sonrió.

—Un poco, pero es genial que te preocupes por ella.

— ¿Podemos empezar? Estamos retrasados — dijo Ashley.

—Por supuesto, C.C, muéstranos lo sensual que eres y destroza tu batería — indicó Jaejoong sentándose junto a su sobrina. — Hola cariño, ¿te diviertes?

—Un poco —respondió poniendo en pausa su juego y viendo al rubio — ¿Tío, qué significa sensual? —Andy miró a Jaejoong alarmado y éste solo le sonrió para calmarlo.

—Es una persona adulta muy atractiva.

—Oh…— se quedó pensativa — entonces… ¿Changmin, es sensual? — Jaejoong rio un poco y luego asintió.

—Sí, lo es — respondió con una sonrisa. Escucharon como C.C. comenzaba a tocar la batería como un poseso — Eso me gusta ¿Tú qué piensas Andres? — cuestionó viendo al pelinegro que tenía los brazos cruzados y la mirada seria.

—Suena bien, me gustaría que esa canción abriera los shows, es fuerte.

—Y eso que no lo dejaste tocar sin camisa… — agregó Jake sonriente.

—En los conciertos tocará desnudo si lo desea — sentenció Jaejoong, con una gran sonrisa en sus labios. Andy asintió curvando sus labios en una sonrisa.

—Tío Jae, quiero irme a casa…

—Ahora no princesa, estoy trabajando.

—Pero tío, estoy aburrida…

—Gabrielle, nos iremos a casa en un par de horas — la niña hizo un puchero y se cruzó de brazos. Andy la observaba de soslayo.

—Iré a ver a Crow, ¿quieres acompañarme Gabrielle? — propuso.

— ¿Quién es Crow? — preguntó con interés la pequeña.

—Mi gato— respondió y Gabrielle lo miró con asombro.

— ¡¿Tienes una gatito?! — Andres asintió.

—Sí ¿Quieres ir a verlo? — la niña asintió frenética.

— ¿Tío Jae, puedo ir? ¿Puedo? di que sí, por favor — suplicó juntando sus pequeñas manos.

—Ok, ve con Andres, pero pórtate bien, ¿sí?

— ¡Sí! — respondió feliz dándole un beso en la mejilla al compositor y siguiendo a Andy después.

— ¿Por qué está en una jaula?

— Porque está enfermo y es más fácil llevarlo al veterinario en ella. — respondió poniéndose en cuclillas, para abrir la jaula del felino, que lucía un poco más animado.

— ¿Qué le pasó? — preguntó parada atrás de Andres.

—Comió mucho y enfermó del estómago.

—Oh pobrecito. ¿Puedo cargarlo? — preguntó ansiosa.

—Sí, solo ten cuidado, para que no se asuste — dijo depositando al gato en los brazos de la niña con cuidado.

—Es tan bonito y suave. ¿Por qué se llama Crow?

—Porque es gracioso que se llame cuervo siendo un gato.

—Sus patitas son blancas, Crow no es un cuervo, ellos son totalmente negros.

—Tienes toda la razón —concedió el cantante, sin dejar de sonreír, sentía un agradable calor en su pecho al estar por primera vez sosteniendo una conversación con Gabrielle.

—Eres tan lindo Crow— el gato ronroneó.

—Le agradas.

— ¿En serio? —Preguntó y Andres asintió — Siempre he querido un gatito, pero mamá dice que no podemos tenerlo, porque tío Jae es alérgico.

—Jae no es alérgico a los gatos o por lo menos no a Crow, él lo ha tenido cerca y no ha estornudado ni nada similar.

— ¿En serio? — Andres asintió — entonces… ¡Crow es mágico! — el cantante sonrió ante tal afirmación, porque en cierta forma él pensaba los mismo, pues gracias a su adorado gato, Gabrielle y él estaban por primera vez pasando tiempo juntos.

—Tal vez lo sea, estás hablando conmigo —  dijo y la niña frunció los labios. — ¿Qué pasa?

— ¿Quieres quitarme a mi mami? —  cuestionó directa. Andres negó con la cabeza.

— No, por supuesto que no. — Miró a la niña a  los ojos — Jinhee es tu mamá y nada ni nadie va a cambiar ese hecho y créeme, ningún amor se puede comparar al que ella siente por ti, tú lo eres todo para ella.

— Pero mami le dijo a tío Jae que te ama… — Andy curvó sus labios en una sonrisa y luego bajó la mirada.

— Y yo la amo a ella, mi vida era triste y solitaria hasta que conocí a tu mamá, ¿sabes? Ella cambió mi vida Gabrielle y nada me haría más feliz que algún día poder formar una familia con ella y contigo.

—No quiero que seas mi papá… los papás abandonan a sus hijos…

— ¿Quién te dijo eso?

—Mi papá abandonó a mi mami cuando yo estaba en su barriga y el abuelo Kim hizo lo mismo con ella y tío Jae…
— contó apesadumbrada.

—Algunos hombres son estúpidos y no son capaces de ver lo afortunados que son por tener una familia — le acarició la mejilla a la pequeña — Yo no podría abandonarlas, princesa —  suspiró—  ¿Gabrielle, te gustaría que fuéramos amigos?

— ¿Amigos? ¿Cómo Tío Jae y Tío Yoochun? — Andy asintió y la niña se quedó pensativa.

— ¿Qué dices? ¿Amigos? — preguntó expectante.

—Seremos amigos solo si prometes no quitarme a mi mami y llevar a Crow a casa cuando vayas a verla —Andy sonrió y luego asintió.

—Lo prometo — Gabrielle le sonrió — ¿puedo darte un abrazo?

—Síp — Andy la abrazó, estaba feliz por ese gran paso que había dado en su relación con la pequeña.

— ¿Sabes? Crow está feliz, sigue ronroneando — indicó y acarició al felino que descansaba plácidamente en los brazos de Gabrielle.

—Andy, prometo no volver a llamarte tonto ni perdedor.

—Gracias — suspiró — ¿Puedo hacerte una pregunta?

— Ujum.

— ¿Por qué no quieres ir a la guardería? — Gabrielle bajó la mirada y continuó acariciando a Crow — Puedes decírmelo, somos amigos.

—Los niños son malos conmigo y me dicen cosas feas por no tener papá… pero no quiero que mami lo sepa y se ponga triste. — Andy frunció los labios, serio.

— A mí no me gustaba ir a la escuela tampoco, los niños se burlaban de mí, por mi cabello.

— ¿Por tu cabello?

—Sí, soy pelirrojo natural y los chicos hacían bromas y me decían cosas feas por eso. Así que cuando cumplí doce lo pinté de negro, pero eso no arregló las cosas y tuve que aprender a defenderme y no dejar que me maltrataran.

—  ¿Me enseñas a golpear?

—A tu mamá no le gustará que haga eso, pero te enseñaré a defenderte —  respondió — Creo que debes volver a esa guardería y mostrarle a esos niños, lo inteligente que eres y lo genial que es tu mamá. — Gabrielle asintió.

Jaejoong echaba un vistazo de vez en cuando hacia el rincón donde estaban Andres y su sobrina constatando, con asombro, cómo ambos conversaban animadamente, se sonreían e incluso se abrazaban. Andres finalmente había logrado acercarse a Gabrielle y realmente lucía feliz de contestar toda y cada una de las interrogantes de la pequeña sobre Crow y  sobre su relación con Jinhee.


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Esa noche y luego de dejar a Gabrielle en casa junto a Jinhee y Andres, Jaejoong fue a ver a Changmin tal y como lo había prometido. Tocó un par de veces la puerta y esperó impaciente a que el médico le fuera a abrir. Cuando la puerta finalmente se abrió, un sonriente Changmin apareció detrás de ella. Llevaba el cabello alborotado y húmedo, causando que su camiseta se mojara.

—Hola, perdón por hacerte esperar, estaba en la ducha — se disculpó y Jaejoong se lanzó sobre él besándolo desesperadamente en los labios sintiendo como el fuego comenzaba a recorrer su cuerpo.

—Ocho días sin sexo, no puedo más Changmin, te necesito… — confesó y Changmin soltó una risita — no te burles… —  susurró — estuve rodeado de idiotas todos estos días…. —  lo besó —  me estoy volviendo loco con tanto estrés, casi obligo a C.C., a que me hiciera una mamada en el baño. — dramatizó cerrando la puerta tras de él sin dejar de mirar los almendros ojos del medico.

— Eso habría sido un espacial de Discovery Channel — le quitó la chaqueta a Jaejoong y le sonrió — ¿Comiste algo?

—No lo recuerdo…— respondió intentado besar nuevamente al médico, quien los esquivó.

—Si no puedes recordarlo, significa que no lo hiciste, ven te preparé un poco de pasta — dijo calmo tomando al rubio de una mano.

—Pero estoy muy estresado y solo quiero una relajante sesión de sexo — protestó haciendo un puchero.

—No…— dijo colocando su dedo índice sobre los labios de Jaejoong, antes que pudiera replicar. —Tendremos todo el sexo que quieras, pero luego de que me asegure de que te hayas comido todo lo que te preparé.

—Buu.

—Tonto — musitó acercándose al compositor dejándole un beso tierno en sus labios — No quiero que te enfermes y ya que tú no eres capaz de cuidarte a ti mismo, lo haré yo por ti — le dijo sonriente. El rubio suspiró y asintió resignado.

—A veces pienso que eres demasiado bueno para mí, Changmin…

—Tonterías, tú eres perfecto para mí — tranquilizó —  Ven, vamos a comer — dijo guiándolo hasta el comedor.

—Creo que he aumentado tres kilos por tu culpa, ¿sabes? — comentó siguiendo al médico.

—Y eso es genial… luces más sexy —  le dio un beso en la mejilla — toma asiento, iré por la cena — indicó. La mesa ya tenía sobre ella dos juegos de cubiertos, copas y servilletas. Changmin apareció segundos después con dos platos con generosas porciones de pasta, de los que colocó uno frente a Jaejoong, quien sonrió al ver la comida, y otro en su puesto, luego fue por una botella de vino tinto de treinta años.

— ¿Lo del vino cosecha del 84 era en serio? — Cuestionó sorprendido y Changmin asintió.

—Solo lo mejor para ti. Encontré la botella la otra noche, cuando limpiaba y solo pude pensar en compartirla contigo, Jaejoong — descorchó la botella haciendo pegar un bote al compositor por el ruido y ambos rieron. El joven médico sirvió un poco del fragante licor en sus copas, aireó un poco el suyo y luego lo olfateó, suspirando complacido. — Brindemos, por esto que tenemos, Jaejoong— pidió levantando su copa.

—Por lo que tenemos — brindó Jaejoong chocando su copa con la del medico.

—No podré comer todo esto... —manifestó viendo su comida.

— Come, no quiero que te desmayes cuando me estés dando una mamada, porque te ahogaras y después no podré explicar lo qué pasó  — bromeó.

—  No me desmayaré, además… trabajo mejor con hambre — dijo provocativo rosando sus labios con el tenedor.

— Cállate y termina tu pasta Kim — urgió el medico sonriéndole.

—Hace calor… ¿No crees? —  preguntó quitándose su camisa. Jaejoong quería llevar a Changmin a sus límites.

—Tendrás que tomar una ducha fría si no terminas tu comida.

— Eres aburrido — protestó metiéndose un buen bocado de pasta en la boca. Changmin negó divertido, amaba esas reacciones infantiles del compositor. Comieron en silencio por unos minutos intercambiando miradas traviesas, cual niños. — Bien, terminé, quiero mi postre — pidió luego de terminar su pasta.

—Eres un buen chico, tengo helado de vainilla y pastel de fresas.

—Voy a llamar a Daniel y a C.C., y montaremos un trío en tu sala si no me das mi sesión de sexo Shim — amenazó fingiendo molestia. Changmin soltó una carcajada y luego bebió el resto de su copa de vino.

—No creo que C.C., disfrute mucho tu plan… — comentó poniéndose en pie y acercándose a Jaejoong, quien sonrió travieso separando su silla de la mesa y poniéndose de rodillas frente al médico.

— Entonces, tendré que cambiar de plan — llevó sus manos hasta el borde del pantalón deportivo de Changmin y lo bajó manteniendo todo el tiempo el contacto visual con el médico. — Al lindo Min., le encanta ser despertado por mí…— susurró acariciando la entrepierna de Changmin que comenzaba a despertar bajo la tela del bóxer azul.

— Jaejoong..

—Shhh…— acalló bajando el bóxer y liberando el semierecto miembro de Changmin — Fui un buen chico… y me comí todo… ahora quiero mi postre… — susurró antes de darle una lamida a la longitud del médico, quien se estremeció. La destreza del rubio con su legua y boca eran más que evidentes, sabía perfectamente lo que tenía que hacer para proporcionarle placer al joven médico, quien tenía sus dedos enredados en el cabello del compositor, resistiendo los impulsos de embestirlo. Jaejoong ahuecaba sus mejillas succionando con saña el miembro de Changmin.

—Jaejoong me voy a correr — advirtió tratando de separar al rubio de él, pero este solo chupó con más fuerza obligándolo a correrse en su boca — Ahh… — gruñó. El rubio se separó y limpió la comisura de sus labios y miró satisfecho al medico—Lo siento.

—Vamos a tu cuarto, es mi turno — dijo poniéndose en pie y adelantándose. Jaejoong le sonrió y fue tras él, en cuanto sus piernas tuvieron la fuerza para sostenerlo y caminar.  Los preámbulos no eran la especialidad del compositor cuando se trataba de Changmin, pues cuando lo tenía cerca, perdía el control y solo quería estar entre sus brazos, besar sus labios y ser uno, se desnudó rápido y se acomodó en la cama, esperando al médico, quien al verlo se abalanzó sobre él besándolo con pasión.

— Tómame ya Changmin… —suplicó jadeante contra los labios del médico acostándose y separando más sus piernas para darle mayor acceso a Changmin, quien se arrodilló entre ellas, destapó la botellita de lubricante y vertió un poco del líquido en sus dedos y sobre la entrada del compositor, quien jadeó ante el contacto del líquido viscoso y frío contra su piel. Con la yema de su dedo, el medico acarició tortuosamente lento la entrada del rubio para luego introducir lentamente su dedo índice en él examinando con atención cada gesto de placer. — ¡Maldición Changmin! — se quejó y el joven médico sonrió, disfrutaba torturando al rubio y oyéndolo suplicar por él…

— ¿Estás bien?

—No... —respondió molesto. Changmin introdujo un segundo dedo, un tercero y un cuarto y continuó sus movimientos circulares dentro del rubio,  hasta que lo sintió lo suficientemente dilatado como para no lastimarlo. Se separó un poco de su cuerpo y tomó la botellita de lubricante vertiendo una generosa porción  en su mano, untando una parte sobre su miembro y otra sobre la entrada del compositor, quien respiraba agitado por la ansiedad.

— Tranquilízate ¿Sí? — pidió observándolo detenidamente, mientras colocaba su miembro contra la entrada del rubio, quien lo miró con fiereza.

—Hazlo de una maldita vez…

—Ok —  Se colocó mejor entre las piernas de Jaejoong, lo afianzó de las caderas, lo levantó un poco y comenzó a penetrarlo con lentitud. El rubio arrugó la nariz por la incomodidad. Changmin era jodidamente grande y se sentía lleno, lo que lo hacía perfecto para él. — ¿Estás bien?

—Más rápido, mas fuerte Changmin... — ordenó, quería sentir más de ese doloroso placer y el médico comenzó a embestirlo con más fuerza enterrándose en él —. Ahh... —jadeó.

—Oh, Jaejoong... —gruñó el médico. El rubio era verdaderamente apretado y la fricción que estaba experimentando en su miembro lo haría llegar pronto a un segundo orgasmo.

—Ahh... sí... ahh... — gritaba Jaejoong, descontrolado, enloqueciendo al médico, quien comenzó a moverse más rápido, logrando que la habitación se llenara de gritos, gemidos y jadeos descontrolados y una que otra palabra altisonante en coreano e inglés. Jaejoong enroscó sus largas piernas a ambos los lados del cuerpo del médico cerrándolas en torno a su cadera, otorgándole más acceso a su cuerpo y logrando que cada embestida fuera más profunda hasta lograr golpear su próstata, haciéndolo ver estrellas. Changmin se inclinó sobre él, se apoderó de sus labios, y lo besó con desesperación, aprisionando su miembro entre sus cuerpos sudorosos. Llevó una de sus manos al pene del rubio y empezó a masturbarlo al ritmo de las embestidas, pues quería que ambos terminaran juntos.

—Ahh… Changmin… —gimió descontrolado corriéndose entre los dedos del médico y cubriendo con su semen sus estómagos. Changmin luego de un par de fuertes embestidas hizo lo mismo dentro del rubio y salió con cuidado de su cuerpo y acostándose a su lado.

— ¿Estás mejor? —  preguntó con voz entrecortada el médico volteando a ver al rubio, quien respiraba agitado, con los ojos fuertemente cerrados.

— Sí... eso... fue... justo lo que necesitaba... — rio el compositor. Changmin soltó una risita.

— Me gusta cuando gritas, eso... me excita —  indicó entrelazando su mano con la del rubio, quien rio.

— Desatas el animal sexual que hay en mí — bromeó haciendo reír al médico.

— Me gusta cuando actúas así... — comentó quedándose en silencio escuchando sus respiraciones acompasarse.

—  Ya debo irme... —  susurró el compositor levantándose del lecho.

— ¿En verdad tienes que irte? —  preguntó pasando su mano por la espalda de Jaejoong haciéndolo estremecer.

— Changmin, ya hemos hablado de esto...

— Lo sé, solo lo dije por probar suerte —  suspiró con pesadez. Jaejoong se giró y lo besó en los labios.

— Vendré mañana y traeré la cena.

— Está bien... —  dijo viendo al rubio.

— Changmin...

— Comida árabe.

— ¿Qué?

— Quiero cenar comida árabe. Junto a tú estudio vi un restaurante árabe y quiero comer algo de ese lugar —  explicó y Jaejoong asintió.

— Bien, te traeré comida árabe, ¿algún antojo en especial? — el médico negó.

— Sorprenderme

—  Ok se inclinó y lo besó en los labios —  eres maravilloso —  musitó mirándolo a los ojos, mientras le acariciaba  la mejilla, dio un largo suspiro y luego bajó la vista —  vendré mañana, lo prometo... —  dijo antes de marcharse, cada vez era más difícil cumplir su estúpido ritual de entregarse a Changmin  y marcharse en cuanto sus sentidos se lo permitían.

Jaejoong estaba consiente que algo dentro de él no estaba bien, y también sabía que no estaba listo para sentir algún sentimiento por alguien. Changmin era un buen chico y si le había dicho que sí, ahora pesaba que había sido un estúpido, el no podía amar, no después de lo que le había pasado.

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