martes, 20 de enero de 2015

MY ONLY EXCEPTION EPISODE 7

Ok no tenia planeado subir el cap 7 hoy pero mis hermosas lectora me lo pidieron y no podia negarme n.n aca se los dejo, Rossio, Veronika, Jae Yun. 


EPISODE 7

Jaejoong, entró a su casa murmurando todo tipo de improperios en contra del “enano siniestro”, apodo con el que había bautizado al chico ruidoso de ojos azules que estaba con Changmin, con “su” Changmin. Tiró su chaqueta en algún lugar de la sala y se sacó las botas, estaba furioso, sentía que la sangre hervía en su interior. Changmin lo había remplazado con un mocoso sin gracia, a él, que podía darse el lujo de tener en su cama a quien quisiera. Se dejó caer con violencia en el en el sofá y gruñó molesto dándole un puñetazo a uno de los cojines.

— Si lo rompes, te haré recorrer todas las tiendas de antigüedades de Dublín — advirtió una femenina y amenazante voz en la penumbra, haciéndolo dar un bote por el susto.

— ¡Maldición, Jinhee! — gritó llevando una mano a su pecho. Su hermana mayor estaba sentada en uno de los sillones contiguos en medio de la oscuridad. Jaejoong encendió la lámpara que estaba a su lado y la miró serio — ¿Qué haces en medio de la oscuridad?

—Pienso — dijo simple subiendo los pies y bebiendo un trago del contenido de su vaso — ¿Quién es el enano siniestro y por qué estás actuando como un niño malcriado?

—Nadie — Respondió brusco y Jinhee frunció el ceño viéndolo con malicia. Jaejoong suspiró con fastidio — Es el idiota con el que Changmin me remplazó… — la mujer alzó sus cejas sorprendida y le ofreció su vaso — ¿qué es esto?

—Vodka, bébelo, lo necesitas más que yo… — señaló la estilista. El rubio tomó el vaso y bebió su contenido de un solo trago sintiendo como bajaba por su garganta. — ¿Qué sucedió? — preguntó curiosa, pero Jaejoong negó. — Bien, ya que no quieres hablar, te contaré lo que me pasa y después tendrás que hablar — sentenció y el compositor terminó asintiendo — Gabrielle le gritó a Andy que lo odia y lo llamó perdedor… —  contó apesadumbrada la de cabellos rosas y Jaejoong frunció los labios —  Jae, él no se merece que mi hija lo trate de esa manera….

— No, no lo merece. Andres le ha tenido demasiada paciencia a Gabrielle, hablaré con ella mañana, no puede seguir tratándolo de esa manera tan grosera e hiriente. — Jinhee asintió.

— Espero que a ti si te escuche, porque a mí no me hace caso. — el rubio dejó el vaso que contenía el vodka sobre la mesa de centro, fue con su hermana y la abrazó protectoramente.

—Andres me agrada, no lo habría dejado acercarse a ti si no confiara en él —  le dio un beso en la frente y Jinhee cerró los ojos con fuerza.

—  el en verdad me gusta Jae… —  confesó en un susurró a su hermano, quien suspiró profundo.

— Lo sé y por eso es que Gabrielle tendrá que tolerarlo y con el tiempo aceptar que ustedes están enamorados...

—Yo no…

—Sí lo estás y Andres también —  suspiró—   él ama todo de ti, incluso a Gabrielle. —  Jinhee sonrió.

—  ¿Qué le dirás a Gabrielle?

—  Que no tiene por qué estar celosa de Andres y que ella sin importar nada ni nadie seguirá siendo lo más importante para ti.

—  Ella siempre será mi bebé Jae.

—  Lo sé, pero… —   hizo un alto antes de seguir hablando y luego suspiró —  esto que te diré sonará totalmente hipócrita viniendo de mí, pero creo que debes luchar por lo que sea que tienen tú y Andres. —  Jinhee le sonrió y luego volvió abrazarse a él.

—  No sé cómo haré eso, nosotros no hemos estado solos ni siquiera tres minutos seguidos… cuando no están los del trabajo, está Gabrielle —  comentó la joven madre.

—  ¡Oh, por Dios! — pronunció emocionado tras la idea que acaba de cruzar su mente.

—  ¿Qué?

—  Yo me encargaré de Gabrielle mañana.

—  Jae…

—  Descuida, todo estará bien, lo prometo —   buscó su teléfono desesperado hasta que lo encontró —  Andres y tú tendrán una cita mañana, invítalo a salir.

—  ¿Qué? ¿Te volviste loco?

—  Llámalo ahora. —  indicó pasándole ofreciéndole su teléfono. Jinhee negó con la cabeza.

—  ¡Jaejoong, son las dos de la mañana, no voy a llamarlo, creerá que estoy loca si lo llamo! —  el rubio rodó los ojos y marcó el número de Andres, esperó un par de tonos antes de que el cantante le contestara. —  ¡Oh por Dios! ¡¿Qué haces?! —  gritó desesperada intentando quitarle el teléfono a su hermano, quien aprovechando su estatura se lo impidió.

—  ¡Hola Andres! —  saludó animado tras escuchar la somnolienta voz de Andy.

—  ¿Jae? ¿Qué hora es? —  preguntó encendiendo la lámpara de su mesa de noche.

—  Las dos de la mañana —  respondió calmo ignorando los miles de gestos que Jinhee estaba haciéndole.

—  ¿Estás bien? ¿Por qué llamas a esta hora?

—  Estoy bien, no tienes que venir recogerme a ningún sitio, se trata de Jinhee —  Andres se alertó al escuchar el nombre de la estilista.

—  ¡¿Qué le pasa a Jinhee?! —  cuestionó preocupado y Jaejoong no pudo evitar sonreír por su reacción.

—  Tranquilo, mi hermana está bien, pero tendrás que salir con ella mañana, en una cita romántica.

—  ¿Jae, estás ebrio otra vez?  —  cuestionó confundido Andres.

—  No estoy ebrio, idiota, solo te estoy ayudando con mi hermana.

—  Jae…

—  Escucha, no estoy bromeando. Te pasaría a Jinhee, para que hables con ella, pero está tan avergonzada, por lo que estoy haciendo que dudo que pueda decirte algo coherente… —  Andres sonrió al otro lado de la línea, tras escuchar eso, pues podía imaginar el rostro sonrojado de la estilista.

—  ¿Ella está contigo?

—  Sí y quiere matarme. Es una chica tímida, así que sé un caballero con ella mañana. ¿A las siete de la tarde te parece bien?

—  Me parece perfecto.

—  Genial, pasa por ella a esa hora y ahora amigo mío, vuelve a dormir, en un par de horas tendremos que desarrollar la idea del desierto, para tu primer video. —   indicó Jaejoong.

—  Okay… Jae…

—  Dime.

—  Gracias.

—  De nada, solo no llegues tarde.

—  No te preocupes, seré puntual.

—  Dulces sueños Andres —   deseó y cortó la llamada —  Ese hombre te ama, Jin —   señaló con una leve sonrisa en sus labios y Jinhee lo golpeó repetidas veces en el brazo, estaba muy avergonzada, tanto que su rostro estaba tres tonos más rosa que su cabello.

—  Awww, mírate, luces como un adorable algodón de azúcar rosa —  bromeó y la estilista le dio un golpe en el estómago obligándolo a doblarse —  Sigues… golpeando como niña… —  pronunció respirando con dificultad —  Además no veo por qué te molestas… les hice un favor…

—  Debe pensar que soy una tonta…

—  No lo creo, ahora mismo Andres debe estar con una sonrisa boba en sus labios y bailando con Crow —  Jinhee lo miró interrogante —  Su gato, ya lo conocerás, si las cosas salen bien mañana —   explicó guiñándole un ojo y la chica volvió a golpearlo —  ¡Auch, ya deja de golpearme, duele!

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Al día siguiente, Jaejoong lucía demacrado, su rostro estaba cetrino y sus grandes ojeras enmarcaban sus cansados ojos negros. Había dedicado cada segundo de la noche a planear su contraataque, no estaba dispuesto a ser remplazado por un enano que no era ni la mitad de atractivo que él.
Las horas en ese día en particular parecían transcurrir a una velocidad anormal para el compositor, quien en más de tres ocasiones había terminado perdiendo la paciencia con Gianluca Fellini y amenazado con buscar otro director para el video de Andy Black. Jinhee y Andy por su parte actuaban torpemente el uno con el otro, cada vez que se descubrían viéndose poniendo de los nervios a Ashley y C.C., sin embargo, cuando el reloj marcó las cinco de la tarde, Jaejoong dio por terminada la reunión de trabajo abandonando el estudio en compañía de Jinhee, quien debía prepararse para su cita con Andres.

Torear a Gabrielle no sería una tarea fácil por lo que tan pronto como llegaron a casa, Jaejoong se encargó de hablar con ella, sobre su brillante plan y las razones para que su madre debía salir con Andres esa noche.

—  No quiero que mi mamá salga con ese tonto — negó con el ceño fruncido la niña a punto de ponerse a llorar. El rubio suspiró y se agachó junto a ella.

—Escucha, necesito que tu mami salga de casa, para que tú puedas ayudarme a recuperar a Changmin. — Gabrielle lo miró con curiosidad — Changmin me cambió por un enano feo…  — contó haciendo un puchero, mientras la niña lo veía con cara de espanto.

—Changmin te quiere, él no te cambiaría tío.

—Pues, parece que ya no me quiere más, cariño….

—Pero yo quiero que él sea mi tío también — señaló.

—Lo sé y por eso necesito que dejes que tu mami salga con Andres hoy, mi amor — Gabrielle se cruzó de brazos y Jaejoong puso cara de cachorro e hizo un puchero — ¿Me ayudarás? ¿Me ayudarás a recuperar a Changmin?
—  tanteó y Gabrielle lo miró por unos segundos y luego asintió efusivamente. — Awww, gracias princesa —  la abrazó fuerte — Ahora ve a despedirte de tu mami, para que no se preocupe por ti y arruine nuestro plan.

—Okay, pero ese perdedor sigue sin gustarme.

— Gabrielle, sobre ese asunto… — comenzó a decir mirando serio a su sobrina—   no quiero que vuelvas a decirle perdedor a Andres ni cualquier otra frase o palabra hiriente, eso no está bien ¿de acuerdo? — la pequeña asintió — Bien, ahora ve con tu madre y dile lo bonita que se ve, vamos, apresúrate — instó para que fuera con Jinhee.

—  Bien… —  aceptó, resignada yéndose a la habitación de su progenitora.

Media hora después y luego de tres mensajes de whatsApp de Jinhee, Jaejoong le pidió que dejara de preocuparse por Gabrielle, pues todo estaba bajo control y la pequeña estaba concentrada ayudándolo en un “proyecto”.

—  ¿Tío, estás seguros que no me meteré en problemas, por romperlo todo? —  preguntó preocupada la niña. La sala parecía una zona de desastre, Jaejoong se había encargado de dejarla así con ayuda de Gabrielle, lo único que estaba a salvo era el piano de cola, pues ni en un millón de años haría algo contra su instrumento favorito.

—  No te preocupes princesa, yo me encargaré de explicarle a tu madre lo que pasó. —  Gabrielle asintió no muy convencida.

—  ¿Cuándo vendrá Changmin? —  El compositor dio una vista panorámica a la sala y luego de comprobar que todo estaba como quería, tomó su teléfono, respiró hondo un par de veces y marcó el número del médico.

—  Pronto, ahora has ruido como te enseñé —  pidió, mientras esperaba que Changmin respondiera.

—  Hola —   respondió Changmin al otro lado de la línea y Jaejoong sintió como su corazón comenzaba a bombear violentamente su sangre dejándolo incapaz de hablar —  ¿Jaejoong? — Escuchó a Gabrielle gritando y haciendo ruido con algún objeto que no podía identificar —  ¿Jaejooong, estás bien?

—  Sí… —  respondió en un jadeó, mientras Gabrielle gritaba a todo pulmón “¡Quiero a mi mami!”

—  ¿Qué sucede? ¿Por qué Gabrielle está gritando así?

—  Ella está fuera de control, su madre salió con Andres en una cita y Gabrielle no lo acepta…. Ya no sé qué hacer para calmarla… no escucha razones… —   Jaejoong tiró un jarrón al suelo causando un gran ruido.

—  ¿Qué fue eso? —   preguntó alarmado el medico.

—  Un jarrón, que acaba de estrellarse con el piso —  dio un suspiro —  Changmin, no sé a quién más llamar, estoy desesperado y no quiero arruinarle la noche a Jinhee…

—  ¿Quieres que vaya a tu casa? —  Jaejoong se mordió el labio inferior reteniendo una sonrisa.

—  No quiero molestarte… tú debes estar muy ocupado con el ena… Mike…

—  No es una molestia, además Mike está en Londres, estaré allá en unos minutos.

—  Ok, gracias —   colgó la llamada y esbozó una gran sonrisa en su rostro.

—  ¿Changmin vendrá? —  Jaejoong le sonrió y enseguida fue con la pequeña a abrazarla.

—  Sí, ahora recuerda, estás fuera de control.

—  Ajap, y solo por hoy puedo portarme mal —   recordó lo que su tío le había dicho horas antes.

—  Exacto, pero luego volverás a ser la niña buena y adorable que eres —  Gabrielle asintió.

—  ¿Puedo comer más dulces?

—  Sí, pero mañana iremos al dentista —  La niña hizo un puchero —   es necesario, has comido prácticamente todo el inventario de la fábrica de Willy Wonka, en una hora —   dramatizó.

—  Bien…

—  Genial, ahora esperaremos a que Changmin llegue, para que te metas bajo la mesa y grites que no quieres verme por qué…

—  Eres malo y traidor… —  Jaejoong enarcó una ceja.

—  Bien, solo eres malo —  dijo riendo.

—  Eres la mejor sobrina del mundo, Gabrielle —  le dio una bolsa de chocolates con relleno de crema de naranja y se sentó en el sofá a esperar al medico.

El familiar sonido del auto de Changmin los alertó de su llegada y observaron tras las cortinas cómo lo estacionaba frente a la casa. Jaejoong le hizo señas a su sobrina para que se metiera bajo la mesa. El timbre sonó y rubio fue rápido a abrir la puerta.

—  Gracias al cielo estás aquí, estoy a punto de volverme loco, pasa por favor —  pidió y Changmin asintió.

—  Oh por Dios… — soltó viendo los destrozos —  ¿Qué fue lo que pasó? —  cuestionó viendo a Jaejoong.

—  Gabrielle… lo rompió todo cuando descubrió que su mamá se había ido con Andres… —  respondió en un murmullo.

—  ¿Dónde está ella?

—  Debajo de la mesa del comedor, estaba intentando sacarla de ahí cuando llegaste. —   explicó usando un tono de cansancio en su voz. Changmin colocó una mano sobre el hombro de Jaejoong y lo apretó levemente.

—  Hablaré con ella — indicó — trata de relajarte, luces agotado —   añadió calmo.

—   Lo intentaré —  señaló abrazándose a sí mismo. Changmin le sonrió y se fue hacia el comedor, donde Gabrielle estaba atrincherada, tal y como el compositor le indicó.

—  Hola Gabrielle —  saludó acercándose despacio a la niña, quien dejó de gritar. — Así está mejor. —  se sentó en el suelo, para tener una mejor visión de la pequeña.

—   Hola — saludó regalándole una sonrisa. Jaejoong observaba con atención la escena, desde el sofá y rogaba internamente para que su sobrina recordara todo lo que tenía que decir, era bajo de su parte estar usando a la pequeña, para atraer a Changmin, pero situaciones desesperadas requerían medidas desesperadas.

—   ¿Qué sucedió en la sala? — preguntó el medico con tranquilidad.

—   Mami salió con un perdedor y yo estoy fuera de control —  respondió automática, haciendo que Changmin frunciera los labios.

—  Ya veo… —  musitó pensativo — Tu mami es una mujer bonita y joven, es normal que tenga amigos y salga con ellos — acotó obteniendo un asentimiento por parte de la pequeña. — ¿Por qué no quieres que salga con Andres?

—   Es un tonto y solo quiere quitarme a mi mami.

—   Eso no es cierto, nadie puede quitarte a tu mamá, ella te ama más que a nada en el mundo y creo que se pondrá triste si llega a casa y ve todo este desorden — Gabrielle hizo un mohín.

— Tío Jae, dijo que podía portarme mal por esta noche… — Changmin achinó los ojos al escucharla, tenía sus sospecha de que todo era una farsa y con cada palabra de Gabrielle pronunciaba confirmaba lo que pensaba.

— ¿Jaejoong te dijo que podías portarte mal por hoy? — la niña asintió y le hizo una seña para que se acercara.

— Tío Jae rompió el jarrón feo de la sala — confesó en un susurró y luego sonrió.— Gabrielle... — dijo viéndola pensativo y conteniendo las ganas de sonreírle

— ¿Si?

— ¿Tu tío, te pidió que hicieras travesuras para que yo viniera? —  Cuestionó calmo y la pequeña guardó silencio e hizo un mohín — Puedes decírmelo, no me molestaré, lo prometo.

— …el estaba triste porque ya no lo quieres...

— ¿Qué?

— Dice que lo cambiaste por un enano feo… —  siguió contando y Changmin sorprendido no pudo evitar sonreír.
— ¿Eso es verdad? ¿Ya no te gusta mi tío, Changmin? —  preguntó triste.

— No, claro que no. —  Suspiró —  Mike, es solo un buen amigo, Gabrielle y no es un enano como dice Jaejoong.

—  Oh. ¿Entonces tío Jae y tú pueden ser novios? —  El médico, bajó la mirada y le sonrió.

—  Tal vez… pero Jaejoong es un poco terco…

—  Y tonto —  acotó la infante.

—  ¿Tienes hambre? —   Gabrielle negó.

—  Nop, comí muchos dulces —  le mostró una bolsa de chocolates con crema de naranja que llevaba a la mitad —  ¿quieres? — brindó amable, pero Changmin negó.

— No gracias, preciosas. ¿Sabes? No es bueno comer tantos dulces, te puedes enfermar.

—  Pero eso sería muy genial, porque tú vendrías a verme y tío Jae sería feliz... —   El medico suspiró.

—  Eso no sería nada genial Gabrielle, no me gusta que te enfermes, no es lindo venir a visitarte solo porque estas enferma —  dijo viendo a la niña con ternura —   ¿por qué no sales de ahí abajo y jugamos a algo divertido? —   propuso.

—  ¿Podemos jugar al campamento?

—  Claro, ¿por qué, no?

—  Genial, tío Jae no quiere llevarme a un campamento real — comentó, mientras gateaba hacia Changmin —  él dice que es peligroso…

—  Bueno, los campamentos son divertidos y solo son peligrosos si no se tiene cuidado —   le brindó sus brazos, para ayudarla a salir.

— Pero no tengo una tienda de campaña… — informó saliendo de debajo de la mesa.

— No hay problema, estoy seguro que algo se nos ocurrirá —  cargó a Gabrielle y la llevó a la sala donde Jaejoong estaba recogiendo parte del desastre, que habían hecho antes de que Changmin llegara —Jaejoong…— llamó el medico.

—Oh, gracias al cielo, que pudiste sacarla — se acercó a ellos — ¿Estás bien princesa? — La niña asintió — No vuelvas a hacer esto, por favor, está mal.

— Gabrielle, ya entendió que no debe hacer estas cosas, Jaejoong — dijo serio con la niña en brazos.

— Changmin hará un campamento para mí, tío — contó emocionada.

— Un... ¿campamento? — preguntó confuso el rubio y la niña asintió efusivamente.

—No será un campamento real, así que no te preocupes, solo haremos una tienda con un par de sábanas...

— Oh… —  Changmin le sonrió y el compositor no pudo evitar sonrojarse —  Mmm... Yo...

— Vamos a mi habitación Changmin, ahí podemos armar el campamento —  propuso impaciente, la nena.

— No es mala idea, pero debemos pedirle permiso a tu tío primero, Gabrielle.

— ¿Tío Jae, podemos hacer un campamento en mi cuarto? —  La niña junto sus manitos suplicando —  por favor, ¿sí? — le hizo un adorable puchero y Jaejoong no tuvo otra opción que aceptar.

— Está bien, pero debes dormir a las nueve, así que nada de animales salvajes dentro del campamento, ¿de acuerdo? — bromeo. Gabrielle rodó los ojos y Changmin rio.

— No habrá animales salvajes Jaejoong, lo prometo — respondió el joven médico siguiendo la broma.

— Vamos Changmin, tengo muchas sábanas en el armario —  Changmin miró a Jaejoong y este asintió sonriente.

— Okay, vamos, tenemos que a armar un campamento.

— ¡Sí!

— ¿Jaejoong, no vienes?

— Limpiaré este desastre, adelántense.

— No seas flojo, tienes que ayudarnos a armar el campamento, así que ven con nosotros —  dijo sonriente Changmin tomándolo por una de sus manos — Te ayudaré a limpiar todo en cuanto Gabrielle se vaya a dormir —  le dijo al oído y Jaejoong asintió embobado, su corazón estaba latiendo a toda prisa tras sentir la cercanía del medico.

— Ok, iré… con ustedes

— ¡Sí! ¿Changmin me cuentas una historia de elefantes?

— Claro, se un par de leyendas que te gustaran, niña mono — dijo juntando su frente con la de la de Gabrielle, quien no paraba de sonreír.

Jaejoong y Gabrielle se encargaron de buscar todo lo necesario para montar la carpa, mientras Changmin mostraba sus destrezas armándola. No les tomó mucho tiempo para que la media docena de sábanas se convirtieran en una hermosa carpa, dónde Changmin colgó un par de atrapa sueños en su interior. Jaejoong trajo de su habitación un par de cobertores, para colocarlos en el suelo de la tienda, almohadas y cojines terminaban de darle ese toque bohemio y mágico a la improvisad estructura de cuentos de hadas.

— ¡Luce genial! — Aplaudió emocionada Gabrielle, metiéndose en su interior contemplando como la tenue luz se distribuía bajo las mantas de colores y los atrapa sueños, que colgaban de la parte superior — vengan — pidió haciéndole señales con las manos a los mayores para que fueran con ella.

—No sé si sea lo suficientemente amplia para las tres, Gabrielle…

—No eres un gigante tío, si te abrazas a Changmin habrá espacio para los tres — dijo simple haciendo que el compositor y el medico se sonrojaran levemente — vamos quiero escuchar mi cuento de elefante. — dijo y Changmin dio el primer paso y se metió a la carpa acomodándose junto a Gabrielle. — Tío…

—Ya voy, ya voy…—  dijo haciendo gestos con las manos para que la niña se calmara, entró a la tienda con cuidado y se sentó al otro costado de Gabrielle y Changmin le sonrió. — ¿Y bien?

—Tienen que acostarse, como yo, y mirar el cielo estrellado —indicó.

—Pero… — intentó hablar el compositor, pero enseguida Changmin lo agarró del brazo y le hizo un gesto, para que siguiera el juego. —Bien, nos acostamos y miramos las estrellas y luego…

— Prestamos atención y no interrumpimos a Changin, mientras él nos cuenta la historia, tío — respondió en prefecta imitación de su maestra, la niña.

—Ok — aceptó acostándose junto a ella y viendo el techo de la improvisada carpa. — esto es… lindo. — concedió y Changmin sonrió.

—Sí… — la niña se acomodó mejor y recostó su cabecita sobre el hombro de su tío, esperando expectante a que Changmin iniciara la esperada historia. — ¿Están listos? — preguntó el medico, colocándose de costado y apoyándose sobre su codo.

— ¡Listos! — respondieron al unísono los Kim. — Okay, veamos… Esta historia comienza, cuando la tierra aún era muy joven y los primeros hombres comenzaban a caminar sobre ella… — comenzó a contar ante la atenta mirada de la niña y el compositor. La vieja leyenda africana, poco a poco fue domando a la pequeña traviesa y contrario a lo que pudo pasar con la alta cantidad de azúcar que circulaba por su pequeño cuerpo, se quedó profundamente dormida entre ambos adultos — Creo que terminaré la historia otro día — susurró al ver a la pequeña dormida.

— Luce tan indefensa y angelical cuando duerme… — añadió Jaejoong mientras le acariciaba la cabeza.

—Es un ángel y por eso no puedo creer que la usaras, para traerme aquí — murmuró poniéndose en pie y saliendo con cuidado de la tienda.

— ¡¿Qué?! — Changmin le cubrió la boca con una mano, mientras que con la otra le pidió que guardara silencio o iba a despertar a la pequeña. Gabrielle solo se removió.

—Vamos abajo, te ayudaré a limpiar — susurró quitando su mano de la boca del compositor.

—Yo no use a Gabrielle, para traerte aquí…

—Schhh— chistó colocando esta vez su dedo índice sobre los labios del rubio. — No hagas ruido... la despertaras — susurró

—Yo solo... — Changmin negó y le tendió su mano para ayudarlo a poner en pie, sin despertar a la niña. Con Jaejoong  finalmente fuera de la tienda, Changmin se agachó y con sumo cuidado cargó a Gabrielle y la colocó en su cama, la cubrió con las mantas y luego le dio un beso en la frente, conmoviendo al rubio, quien seguía la escena con genuino interés.

—Vamos abajo — dijo y el compositor asintió, le dio un beso en la mejilla a la pequeña y le colocó bajo uno de sus brazos, un poni de felpa celeste con crin y cola azul. Changmin lo esperaba en el umbral de la puerta. —No digas nada aún… — propuso tomando con fuerza la mano del rubio y caminando tomados de la mano, por el pasillo y luego por las escaleras, hasta llegar a la destruida sala. — Esto no era necesario… —  señaló viendo el desorden — apretó la mano del compositor evitando que este hablara — no digamos nada más, comencemos de cero. Jaejoong… estoy cansado de este juego del gato y el ratón, me gustas, pienso en ti a cada instante y sé por la forma en la que has actuado las últimas semanas que no te soy indiferente…

—Changmin… yo… —las palabras se atoraban en su garganta impidiéndole armar una frase coherente.

—Será mejor que comencemos a la limpiar— indicó soltando la mano de Jaejoong, quien asintió.

—Gracias, por venir y por ser tan dulce con Gabrielle — fue lo único que pudo decir.

— Es una niña adorable, inteligente y amorosa — suspiró—  Me indigna que la hayas utilizado para traerme a ti…

—Yo no hice eso… Ella estaba fuera de control y yo…te pedí ayuda… — Mintió descarado y Changmin rio sarcástico.

— Deja de mentir, Gabrielle me contó sobre el permiso para portarse mal esta noche… Si querías verme, solo tenías que llamar o ir a mi casa, no vuelvas a usar a tu sobrina, eso no está bien — reprendió.

— Soy un estúpido —  murmuró —  Lo siento, yo no quería ir a tu casa otra vez e interrumpir tu diversión con tu novio el enano siniestro.

—Mike es solo un amigo.

— Un amigo que se acuesta contigo y que come fresas con crema batida —  reprochó. Changmin rio.

— Eso…

—Solo olvídalo ¿sí? — pidió avergonzado. Changmin suspiró con pesadez viéndolo.

— ¿Qué quieres de mi Jaejoong? — preguntó tomando la mano del compositor nuevamente. — Dímelo por favor.

—Yo…

— ¿Quieres que comencemos a vernos con más frecuencia? ¿Quieres una relación o solo quieres tener sexo ocasional conmigo? —el rubio se mordió los labios y con su mano libre apartó el cabelló que le cubría parte de la frente.

— No sé si me gustas y no sé exactamente que quiero contigo y eso me molesta, porque yo no soy así… Yo nunca he pasado por algo ni remotamente similar a lo que me pasa contigo — Changmin suspiró.

— Escucha Jaejoong, tú me gustas demasiado y tal vez soy un idiota por decírtelo, pero es así y quiero que intentemos una relación o algo similar a eso, ¿Qué dices?

— Eso… es… ¿qué pasará si no funciona?

— Hablaremos e intentaremos ser amigos, vamos no te estoy pidiendo matrimonio ni que uses un cinturón de castidad — Jaejoong sonrió.

—Me gusta la premisa de que pase lo que pase, seremos amigos… —  Changmin sonrió y lo tomó por la cintura y lo apegó a él envolviéndolo en sus fuertes brazos.

— Eres el ser más complicado que conozco, Jaejoong y cada segundo junto a ti me hace replantearme si en verdad soy tan inteligente como dicen que soy. — dijo contra los labios del rubio.

—No soy fácil.

— Lo sé —  pegó sus frentes — ¿quieres intentar algo conmigo?

— ¿Algo similar a una relación?

—Yo, no lo sé creo que si.

— ¿Sin enanos ruidosos?

— Sin enanos ruidos ni novios vampiros— Jaejoong rio y asintió.

—Sí quiero, pero no me presiones, estoy pisando en un terreno desconocido

— Ok iremos despacio... Jaejoong…

—Dime…

— ¿Puedo besarte? —Preguntó educado y el rubio rio.

—Es la primera vez que me preguntan si pueden besarme. —Le dio un beso pequeño en los labios al médico, apenas un roce y sonrió — No tienes que ir tan despacio ni ser tan formal, Shim… —susurró antes de ser besado con pasión por el joven médico, en medio de esa desordenada sala, en medio de una tormenta de emociones que recorrían el cuerpo de cada uno, con la intensidad de un huracán. Habían abierto una pequeña ventana para dejar entrar al amor en sus vidas, pero este tenía que ser prudente o podría asustar a los amantes.

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